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La obstrucción pulmonar crónica, el riesgo del humo del cigarrillo es real

Redacción
La Conversación EC
jueves, julio 28, 2016
DPA. Veinte cigarrillos al día: si este hábito se prolonga a lo largo de los años, en algún momento empieza a faltar el aire. Se nota sobre todo al subir las escaleras o hacer ejercicio. Cuando hay dificultad para respirar, no siempre se debe a la falta de ejercicio o a la edad. Si además […]

DPA. Veinte cigarrillos al día: si este hábito se prolonga a lo largo de los años, en algún momento empieza a faltar el aire. Se nota sobre todo al subir las escaleras o hacer ejercicio. Cuando hay dificultad para respirar, no siempre se debe a la falta de ejercicio o a la edad. Si además se tose seguido y se tienen infecciones recurrentes de las vías respiratorias, podría tratarse de una enfermedad de obstrucción pulmonar crónica (EPOC), por lo que se hace necesario consultar con un médico.

La EPOC significa que el pulmón tiene una enfermedad crónica debido a la inflamación y estrechamiento (obstrucción) de las vías respiratorias, por lo que el pulmón envejece más rápido. Si bien no se puede curar, se puede evitar que avance a pasos rápidos.

Este problema afecta sobre todo a fumadores, pero también hay casos en fumadores pasivos. Entre los grupos de riesgo están aquellas personas sometidas regularmente al humo de cigarrillo en el trabajo o el hogar, por ejemplo. En muy pocos casos, la EPOC puede tener incluso una causa genética.

Cuando la nicotina u otras sustancias tóxicas como algunos vapores químicos o polvo logran ingresar al cuerpo, pueden destruir las cilias de la mucosa de las vías respiratorias, lo que puede provocar una bronquitis obstructiva crónica. A ello suele sumarse un enfisema pulmonar, es decir, un pulmón hipertorfiado. Éste se forma porque las paredes de los alveólos -las bolsitas de aire de los pulmones- están dañadas y, como consecuencia, el cuerpo no recibe el oxígeno que necesita. Su desarrollo es irreversible.

El problema es que la mayoría de los pacientes recién van al médico cuando las molestias ya son grandes. En la mayoría de los casos, para ese punto, gran parte del tejido pulmonar está dañado de forma irreversible. Por eso, molestias como la tos constante o la falta de aire deberían consultarse con el médico lo antes posible.

Si se diagnostica una EPOC, quienes son fumadores deben, en primer lugar, dejar de fumar, lo que reduce el riesgo de un empeoramiento agudo de las funciones del pulmón y las vías respiratorias. Además, deben tomarse regularmente medicamentos que reduzcan los problemas respiratorios, que por lo general se inhalan. De esta forma, las sustancias activas ingresan directamente en las vías respiratorias y los pulmones.

Dado que en el mercado hay disponibles una serie de sistemas de inhalación, lo mejor es aprender a usar correctamente el que diagnostica el médico, para evitar errores en su uso.

También es importante hacer deporte. Muchas personas los evitan por temor a quedarse sin aire. Sin embargo, la falta de movimiento lleva a una reducción de fuerza y masa muscular, lo que reduce la resistencia y, en última instancia, conduce a un empeoramiento de la función pulmonar. Para romper con este círculo vicioso, lo mejor es que los afectados participen de deportes y ejercicios específicos para los pacientes con EPOC.

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