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En los Tratados Bilaterales de Inversión se incluyeron barbaridades

Juan Manuel García Samaniego
Universidad Técnica Particular de Loja
jueves, mayo 18, 2017
Ecuador tiene una economía muy abierta por la variedad de productos que exporta y van sin mayores trabas a la mayoría de los países del mundo, pero era necesario crear una institucionalidad para hacer las cosas.

Los Tratados Bilaterales de Inversión son reglas de juego establecidas en las normativas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que los inversionistas se sientan respaldados y resguardados cuando llevan sus capitales a países sin reglas jurídicas claras. Entre países del mismo peso, entre los llamados países desarrollados se supone que sus legislaciones no iban a beneficiar o perjudicar a uno u otro.

En los países desarrollados, sin embargo, había la intencionalidad de proteger las inversiones de sus empresas en los llamados países subdesarrollados o en vías de desarrollo por la falta de confianza en el sector jurídico, por el cambio constante de las reglas, lo que podría significar un riesgo para el inversor.

¿Por qué los países firman estos Tratados? Porque se suponía iba a beneficiar a quienes recibían los recursos y los inversionistas iban a tener reglas de juego estables, que no cambian con el vaivén político de los Gobiernos. Era una garantía para recuperar sus inversiones.

La denuncia de los 12 Tratados Bilaterales de Inversión decidido por Ecuador no tiene que asustar a nadie. El país, lastimosamente, ha vivido lo peor de esos instrumentos jurídicos.

Hace poco, Ecuador fue condenado a pagar una millonaria multa a Chevron por un laudo de un Tribunal de Arbitraje. Todas las empresas que demandan al país ganan esos juicios. Y lo que siempre se argumenta es que hubo un Tribunal donde no pudimos defendernos. Por muchas razones. Las leyes de comercio, por ejemplo, no incluyen las externalidades ambientales, los daños que han causado esas empresas petroleras en la Amazonía.

Los Tribunales de Arbitraje funcionan, pero el problema es cuando hay asimetría y se privilegia el dinero, el capital de los inversionistas por sobre la situación social y económica real de los países demandados por los Tratados Bilaterales.

En esos instrumentos se incluyeron barbaridades. Y ahora lo que le corresponde al país es volver a negociarlos en mejores condiciones, como cualquier convenio, porque un Tratado Bilateral de Inversión es como contrato civil. Las dos partes se ponen de acuerdo y hacen constar una cláusula para, antes de ir a los tribunales, en caso de alguna desavenencia, van primero a una audiencia de mediación. Además, un país puede firmarlos como no firmarlos. No es una exigencia para comerciar con el mundo.

Ecuador necesita una inversión extranjera directa que aporte al desarrollo social del país. Y que debe generar, evidentemente, un retorno para el inversionista. Pero hay muchas empresas que pretenden llegar no solo a llevarse los recursos del país, sino que además no quieren pagar los impuestos porque consideran que eso afecta sus negocios. Eso está mal.

Es decir, el país está en todo su derecho de denunciar los Tratados que sean; tiene todo el derecho a decir si está o no de acuerdo con ese o con cualquier tipo de convenio, sobre todo estos de Inversión que casi no tenían fecha de caducidad. Y como país también está en todo el derecho de poner condiciones a los inversores, su regulación interna.

Cuando un inversionista ecuatoriano va a Estados Unidos ahí Ecuador no puede pedir reciprocidad. El país también tiene inversiones allá y no necesariamente nos ha hecho caso. La denuncia de esos instrumentos envía un mensaje claro: si un inversionista llega al país tendrá que someterse a sus leyes.

Lo que sí cabe es revisar con qué países estamos denunciando esos tratados. Con qué países tenemos comercio real. Los Tratados Bilaterales de Inversiones son para inversión real, no para la inversión financiera especulativa.

Ecuador necesita una inversión extranjera directa que aporte al desarrollo social del país. Y que debe generar, evidentemente, un retorno para el inversionista. Pero hay muchas empresas que pretenden llegar no solo a llevarse los recursos del país, sino que además no quieren pagar los impuestos porque consideran que eso afecta sus negocios. Eso está mal.

Uno de los temas que desde el sector empresarial se ha denunciado constantemente es que durante estos últimos diez años ha cambiado muchísimo la política tributaria o los sistemas de tributación. No es así. Lo que se ha hecho es crear un sistema tributario que ha generado un fuerte impacto porque la gente no estaba acostumbrada a pagar impuestos y para los inversionistas era buen negocio ir a un país donde no se pagaban impuestos.

Las inversiones se garantizan con la política pública y la estabilidad de la política tributaria, por sobre todas las cosas.

A veces se busca comparar el volumen de inversión en el país sin tomar en cuenta el tamaño de país que tenemos.  

Los Tratados de Inversión no son malos per se, porque antes de ir a Tribunales es bueno ponerse de acuerdo entre las partes. Los espacios de conciliación son adecuados. Cualquier Tratado es bueno o malo dependiendo siempre de quién y cómo lo aplica.

Pero no se puede afirmar que estos Tratados han atraído o ahuyentado las inversiones. Porque es necesario ver todo el panorama proporcionalmente: cuánto representa Ecuador, incluso poblacionalmente y comercialmente en toda América Latina.

A veces se busca comparar el volumen de inversión en el país sin tomar en cuenta el tamaño de país que tenemos.

¿Cuál es la inversión que no ha llegado a Ecuador? La financiera especulativa. Y eso es bueno. Ya vimos sus efectos en todos los países del planeta. Parece que en economía la gente olvida la historia. Ya tuvimos un efecto Tequila, una caída de la Bolsa rusa, ya cayó Brasil. Ecuador sufrió la crisis bancaria de 1999-2000 por tener especulación.

Perú, por ejemplo, es un país que ha crecido muchísimo más que Ecuador en números macroeconómicos, pero con una mayor pobreza y mayor inequidad que Ecuador. Ese tipo de inversión no es necesaria. El país necesita inversión extranjera directa, pero de inversionistas que vengan a poner sus empresas aquí.

¿Cuál es el problema con el inversionista tradicional? Busca un país con salarios bajos, donde no tenga cargas laborales, donde el trabajador tenga alta productividad. Eso significa que trabaje mucho y cobre poco. Un lugar donde el Gobierno le entregue toda la capacidad instalada para la dotación de servicios básicos, largos plazos para no pagar impuestos. Eso no tiene lógica.

Ecuador tiene una economía muy abierta por la variedad de productos que exporta y van sin mayores trabas a la mayoría de los países del mundo, pero era necesario crear una institucionalidad para hacer las cosas.

Ahí están los Códigos de la Producción para que puedan venir empresarios a zonas francas, pero deben tener cargas laborales, pagar buenos salarios a la gente, tienen que invertir en tecnología. El país no puede seguir pensando en traer inversionistas solo para monocultivo, para que nos soporte las exportaciones o para que traigan productos baratos que no generan valor agregado.

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