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El Gobierno debe aterrizar sus mensajes en medidas reales para aprovechar el Acuerdo con la Unión Europea

Luis Luna Osorio
Universidad Andina Simón Bolívar
domingo, julio 16, 2017
Lo más importante del Acuerdo es que, desde ahora la población y los empresarios fundamentalmente, saben que tienen a su alcance con carácter permanente un mercado de 500 millones de consumidores de altos ingresos.

Los seis meses de vigencia del Acuerdo Multipartes que Ecuador firmó con la Unión Europea es todavía un período muy corto para hacer una evaluación sobre su real impacto en la economía local, porque no están disponibles estadísticas detalladas sobre el efecto del Acuerdo. Lo único real es que Ecuador se debió haber preparado con bastante anticipación a la firma del acuerdo, pero no lo hizo porque la política comercial exterior del anterior Gobierno era diferente a la del actual, hasta ahora al menos en las formas y en los mensajes que se envían.

El anterior presidente, Rafael Correa, durante varios años no quiso firmar el acuerdo con la Unión Europea y lo hizo solo casi al final de su mandato, luego de sortear muchas dificultades internas para la negociación y de recibir la aprobación de Colombia y el Perú.

Las exportaciones del país a la Unión Europea, en los primeros meses de este año, han crecido aproximadamente un 20%, pero es prematuro decir que son fruto de la vigencia del Tratado Multipartes, porque también pueden ser resultado de la inercia comercial de los años anteriores.

Lo que es posible destacar hasta ahora es la amplia divulgación que ha tenido el Acuerdo, sobre todo en los grandes medios de comunicación, dada la trascendencia del tema. En términos generales, se puede decir que existen algunas disposiciones y se han emprendido varias acciones para tratar de potenciar las exportaciones hacia ese mercado.

Las exportaciones del país a la Unión Europea, en los primeros meses de este año, han crecido aproximadamente un 20%, pero es prematuro decir que son fruto de la vigencia del Tratado Multipartes, porque también pueden ser resultado de la inercia comercial de los años anteriores.

Hay mayores exportaciones de productos tradicionales como banano, cacao, café, camarón. Y hay muchos nuevos productos que tienen en carpeta potenciales exportadores interesados en conocer las condiciones que deben cumplir para entrar al mercado comunitario, muy exigente en cuanto a requisitos de calidad.

Ecuador ha avanzado bastante en materia de calidad, sobre todo en los productos agroindustriales que en la UE necesitan permisos ambientales muy exigentes. El país ha dado mucha importancia también al proceso de producción orgánica, muy bien visto por los consumidores europeos.

El mismo Gobierno reconoció que el Código Orgánico de la Producción, por ejemplo, no ha servido para potenciar la producción, peor la exportación, y en términos generales fue un fracaso. Sobre esa base apenas se desarrollaron diez proyectos y de ellos, cuatro abarcaban el 70% de toda la inversión realizada. 

Entre los productos no tradicionales que han comenzado a abrirse paso están los chocolates, los sombreros de paja toquilla y algunas artesanías, pero no representan volúmenes significativos.

Para todo el comercio exterior hay pasos en falso que se han dado en materia de normativa e incentivos. El mismo Gobierno reconoció que el Código Orgánico de la Producción, por ejemplo, no ha servido para potenciar la producción, peor la exportación, y en términos generales fue un fracaso. Sobre esa base apenas se desarrollaron diez proyectos y de ellos, cuatro abarcaban el 70% de toda la inversión realizada. Se adoptó una nueva norma para mejorar el Código, pero tampoco dio resultados y la ley de las alianzas público privadas solo ha logrado concretar cuatro proyectos.

La realidad es que el país tiene un enorme problema macro, que es la falta de seguridad jurídica, porque el inversionista y sobre todo el extranjero, encuentra demasiadas trabas para producir y exportar. El Gobierno actual todavía no ha tomado ninguna medida real para cambiar las reglas de juego.

La primera debería ser garantizar la independencia de las funciones del Estado, que define la Constitución. La independencia de poderes. La Función Ejecutiva tiene su espacio, al igual que la Legislativa y Judicial y ninguna debería inmiscuirse en las demás.

Es urgente también revisar el tema de la protección de las inversiones. El Gobierno anterior eliminó muchos acuerdos bilaterales y eso causó un daño muy grande. Destruir es fácil, rehacer tomará varios años seguramente.

Otras medidas concretas que podrían adoptarse para ayudar a los exportadores son: la eliminación del Impuesto a la Salida de Divisas y el pago anticipado del Impuesto a la Renta. Una reforma del régimen laboral también es necesaria, porque en el actual sistema el nivel salarial está muy por encima del nivel de productividad del trabajador. Y está muy por encima de los niveles que mantienen Colombia y Perú, países que tienen el mismo Acuerdo con la Unión Europea. Esa es una reforma necesaria, además, porque hay una masa muy grande de la población que está sin trabajo y se debe crear muchos miles de plazas de trabajo productivo.

Es indudable que el nuevo Gobierno, con Lenin Moreno a la cabeza, ha enviado mensajes positivos a los inversionistas, en materia de política comercial, pero eso todavía está en el plano de las formas, porque los mensajes no van al fondo del asunto: la macroeconomía, tanto en la parte productiva como en la tributaria y financiera. Se hace necesario un sinceramiento de las cifras, para saber cuál es el volumen real de la deuda interna y externa.

La parte negativa del Acuerdo fue justamente que entró en vigencia en un momento de transición política, en donde las incertidumbres se agudizan. Eso siempre frena cualquier iniciativa. Y si bien los mensajes del Gobierno son hasta ahora positivos, hay una realidad evidente: tenemos la misma Constitución, que establece las normas sobre las cuales tienen que actuar el Ejecutivo y las otras funciones.

Eso es algo que se conocerá solo cuando se presente la proforma del Presupuesto para el resto del 2017 y el Plan cuatrienal. Ahí se va a definir cuál es el rumbo que va a tomar el país y si hay el verdadero y necesario giro en el manejo económico.

La parte negativa del Acuerdo fue justamente que entró en vigencia en un momento de transición política, en donde las incertidumbres se agudizan. Eso siempre frena cualquier iniciativa. Y si bien los mensajes del Gobierno son hasta ahora positivos, hay una realidad evidente: tenemos la misma Constitución, que establece las normas sobre las cuales tienen que actuar el Ejecutivo y las otras funciones; tenemos los mismos objetivos, porque el Gobierno ha dicho que no abandonará la idea del socialismo del siglo XXI; y, mucha de la gente que está en el Gobierno actual es la misma del anterior, especialmente en los centros de decisión del campo económico.

Ejemplos: el asesor económico del Presidente Moreno, antes era ministro coordinador; un asesor principal del Banco Central, ahora es ministro. Es la misma gente que estaba con Correa y que ejecutaba sus órdenes. De ahí que, saber para dónde va a ir este Gobierno es todavía una gran interrogante.

En resumen, ha habido un proceso de información amplio sobre los beneficios del Acuerdo comercial con la Unión Europea, pero el empresario siempre piensa dos veces para invertir, sobre todo si el marco de la política económica no es el adecuado y sus proyectos son de larga maduración y permanencia en la producción.

Lo más importante del Acuerdo es que, desde ahora la población y los empresarios fundamentalmente, saben que tienen a su alcance con carácter permanente un mercado de 500 millones de consumidores de altos ingresos.

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