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Yachay, el deseo del expresidente Correa de hacer todo lo contrario a la lógica

Jorge Calderón Salazar
Tecnológico ARGOS
viernes, septiembre 29, 2017
Yachay ha recibido más de 700 millones de dólares, desde su concepción; no se trata de solo de la planificación de clases y contratar profesores, sino también en la infraestructura levantada en una zona que no tenía accesos suficientes. Claro está que mientras hay dinero se puede imaginar y construir lo que sea. ¿Qué podía hacerse hecho con más de 700 millones de dólares:
El gobierno del expresidente Rafael Correa llevo puso en marcha varios procesos de transformación en la educación, en todos sus niveles (primario, medio y superior), expidió leyes, contrató docentes, incrementó salarios (especialmente en los niveles de educación básica), planificó construcciones, entre otros. Todo esto con la idea de fortalecer el cambio de la matriz productiva, puesto que la educación es un pilar fundamental para este tipo de cambios. Hasta ahí, conceptualmente, todo marchaba bien.
Pero por más recursos económicos con los que cuente un gobierno, hay procesos que no se pueden acelerar. Es decir, por más inversiones que se realicen no tendremos en menos tiempo los profesionales que necesita un cambio de la matriz productiva como el que anunciaba en casi todos los foros.Y es que el proceso mínimo de desarrollo de un profesional de tercer nivel es de al menos 18 años.
El expresidente, obviando la lógica, prefirió partir de cero y abrir cuatro centros universitarios enfocados en distintos áreas que fortalecerían el cambio de matriz productiva y el buen vivir, una de ellas Yachay.
La infraestructura instalada en las universidades que conforman el sistema de educación superior no eran suficientes para generar confianza en las autoridades de esa época, pese a que todos los centros de estudios pasaron por procesos de acreditación, en algunos casos injustos, por la forma como eran evaluados, como considerar criterios de evaluación a las públicas para evaluar a las privadas.
Si bien es bueno considerar modelos exitosos de otros países, es importante evaluar las características propias de un país para saber si es viable o no la implementación de esos modelos. El proyecto en educación superior que pensó llevar a la práctica el gobierno anterior está basado en la experiencia del sudeste asiático, pero los resultados de esa estrategia y planificación solo se vio varias décadas después.
Yachay ha recibido más de 700 millones de dólares, desde su concepción; no se trata de solo de la planificación de clases y contratar profesores, sino también en la infraestructura levantada en una zona que no tenía accesos suficientes. Claro está que mientras hay dinero se puede imaginar y construir lo que sea.
 
Yachay era el símbolo del proceso transformador del sistema de educación superior, defendido por todas las autoridades del anterior gobierno, a pesar que desde sus inicios enfrentó problemas tales como un cambio de las autoridades, elevados salarios, autoridades que no ejercían sus funciones y cobraban, sin contar siquiera con residencias para los alumnos de provincia, además de recepción de proyectos de inversión en tecnologías que nunca se concretaron, entre otras cosas.
Imaginemos que podía hacerse con más de 700 millones de dólares: ¿cuántas escuelas del milenio se pudieron haber construido?, ¿cuánto de los atrasos que el gobierno tiene con las universidades públicas pudo estar al día? ¿qué porcentaje de la deuda del gobierno con el IESS ya estaría pagada?Mucho pudo hacerse con esa cantidad de recursos, colocados en una institución que alberga a casi 800 estudiantes, lo que conlleva una inversión de casi un millón de dólares por estudiante.
La lógica faltó al momento de planificar ese proyecto fallido. Todos esos recursos pudieron ser direccionados a fortalecer el sistema de educación superior ecuatoriano.  Si el gobierno quería fomentar la investigación, podía establecer requisitos más exigentes a las universidades  para proponer proyectos de envergadura y con alcance e impacto transcendental. Al final no hubo voluntad del gobierno anterior, solo el deseo de hacer todo lo contrario a la lógica. Vemos ahora los resultados.
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