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Un viernes negro

Juan Tibanlombo
La Conversación EC
viernes, noviembre 24, 2017
Y en medio de ese galimatías, la vieja guardia del equipo económico del ex quedó por fuera del gobierno, excepto uno de los mayores correístas, el representante de la tecnocracia pura y dura que iba de sabatina en sabatina alabando un modelo económico que había superado a Frankenstein...

Quito ya tiene nueva reina y con ella comienzan las fiestas de fundación de la ciudad, tras el tradicional pregón de este viernes. El juicio contra Jorge Glas debería arrancar este viernes, pero los que tanto creían en la justicia, calificada como la mejor de todos los universos y galaxias posibles, porque era controlada desde el Consejo Nacional de la Judicatura con el exsecretario del ex a la cabeza, ahora tratan de obstaculizarla por todos los medios.

El ex residente en Bélgica debería llegar pasada la medianoche de este viernes a Guayaquil, después de aterrizar en Bogotá. A diferencia de todos los expresidentes, el ex sí tendrá protección especial, la que le fue enviada a Bélgica con recursos pagados con los dineros de todos los ecuatorianos.

El ex solo no tendrá la protección especial que pedía la secretaria ejecutiva de AP, Gabriela Rivadeneira. Ella ayer dejó de ser secretaria ejecutiva de AP. Su puesto será ocupado por María Fernanda Espinosa, que viajó a Israel para recomponer los lazos políticos con ese país, luego de diez años de una política exterior que hacía loas a Gadafi y Bashar Al Asad, el presidente sirio que enviaba mensajes a encuentros juveniles antiimperialistas por la paz en Quito, mientras desangraba a su país.

Rivadeneira al igual que Ricardo Patiño habían desconocido a Moreno como presidente de AP, luego de ejecutar una especie de golpe de estado en la cúpula de un partido, ergo los dos asumen que siguen siendo los máximos dirigentes del partido, siempre a la sombra de la figura del ex que llegará de Bélgica a Guayaquil, vía Bogotá a destituir a Moreno de AP. Pero Moreno ya había sido destituido por Patiño, Rivadeneira y Doris Soliz, entonces el viaje del ex es para nada más que para hacer gastar al Estado en los pasajes y los viáticos de sus escoltas pagados con los impuestos de todos los ecuatorianos.

Y en medio de ese galimatías, la vieja guardia del equipo económico del ex quedó por fuera del gobierno, excepto uno de los mayores correístas, el representante de la tecnocracia pura y dura que iba de sabatina en sabatina alabando un modelo económico que había superado a Frankenstein, el monstruo de Mary Shelley.

Todo eso solo hacía presagiar, en un jueves cualquiera, un viernes negro lleno de ofertas, muchas de ellas engañosas, donde todo podría suceder hasta que el ex en realidad tuviera comité de bienvenida.

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