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El ABC para entender el panorama electoral de las seccionales de 2019

lunes, julio 16, 2018
Durante 38 años el país ha visto campañas electorales donde los candidatos ofrecen obras y acciones que luego no cumplen. Puede ser por negligencia o por imposibilidad, pero el resultado es el mismo. Esa realidad provocó que se obligue a los ganadores de la lid electoral a cumplir con el plan de gobierno presentado ante la autoridad electoral o podría enfrentar el pedido de revocatoria del mandato. Pero aun así parece insuficiente el esfuerzo realizado.
En marzo del 2019 los ecuatorianos acudirán a las urnas para elegir a más de 5.000 autoridades de los gobiernos seccionales. (Prefectos y Viceprefectos; Alcaldes Municipales; Concejales Urbanos; Concejales Rurales, y Vocales de Juntas Parroquiales). Varias organizaciones políticas del país trabajan en la organización de sus plataformas políticas para enfrentar de la mejor manera el nuevo proceso electoral. Dentro de la agenda de las organizaciones políticas está el capacitar a quienes constarán, el 24 de marzo, en las papeletas. Frente a ello es importante hacer un repaso sobre la configuración del nuevo escenario electoral.

PSC y CREO afinan sus estrategias

Las diferencias entre el Partido Social Cristiano (PSC) y el movimiento Creo se mantienen a un año de las elecciones seccionales del 2019. La Asamblea Nacional es el escenario del quiebre y la actuación legislativa será clave para alcanzar el respaldo popular de los electores.
En el Movimiento Creo existe la intención de mostrarse como la ‘única oposición’ respecto de Alianza País (AP) y el correísmo. Al contrario, en la lista 6, defienden su postura legislativa a favor de la institucionalidad. Estas diferencias pasaron de lo legislativo al plano electoral. Ambas organizaciones políticas han sido las primeras en anunciar que competirán por llegar a Carondelet.
El primero fue Guillermo Lasso, candidato presidencial en 2013 y 2017, para quien es importante que quienes hacen política, entiendan que la principal actividad en este campo es “conversar con los ciudadanos para entender sus aspiraciones”.
Por otro lado, en el Partido Social Cristiano (PSC) se trabaja no solo pensando en las seccionales del 2019; en los últimos meses ya se trabaja en la conformación de una plataforma para Jaime Nebot hacia el 2021. Si bien el Alcalde de Guayaquil ha manifestado en varias ocasiones que no sería candidato presidencial, en la actualidad ya no niega esa posibilidad y se siente cómodo en cada acto público cuando los simpatizantes piden su nombre como candidato.
Henry Cucalón, asambleísta del PSC-MG, dice que Nebot por el momento se encuentra cumpliendo como Alcalde de Guayaquil en su último año de gestión, pero señala que sería positivo para el Ecuador, un liderazgo como el de Nebot, en el 2021. Según el legislador, la intención es mantener la hegemonía de 27 años en Guayaquil, pero también lograr el mayor número de alcaldías y prefecturas en el país, así como recuperar las de Guayas y El Oro.
Según Cucalón, Nebot se encargará de liderar los cambios de estructuras provinciales del partido por lo que se encuentra promoviendo encuestas para escoger a los postulantes. De igual manera acompañará a los candidatos en varias ciudades, para consolidar una imagen nacional.
En Guayaquil, Cinthya Viteri será la candidata, tras el retiro de Doménica Tabacchi. Luego de obtener el tercer lugar en las elecciones del 2017 (16% de votos), Viteri tendrá que medirse en la seccionales con Jimmy Jairala, quien podría hacer una alianza con el oficialista Alianza País (AP), y al postulante del movimiento Creo, de Guillermo Lasso quien ha anunciado que buscará nuevamente la presidencia en el 2021.
Los resultados exitosos de administraciones locales son la plataforma del PSC para las seccionales y las presidenciales. La tesis es que desde las ciudades se construye una agenda nacional. Nebot ha venido señalando durante varios años que “es la era de las ciudades” y que “desde el municipalismo se puede rescatar al Ecuador”.

Federico Pérez y su interés por la prefectura de Pichincha

En 2017, Federico Pérez apoyó la opción de Guillermo Lasso en las elecciones presidenciales. Semanas atrás, el apoyo se ratificó. En la Plaza Belmonte, en el centro de Quito, Lasso respaldó la precandidatura de Pérez por ese movimiento para retomar el Gobierno de Pichincha. El político ya ocupó ese cargo entre 1992 y 1996. En aquella elección fue candidato por el desaparecido partido Frente Radical Alfarista (FRA).
El movimiento Creo ha empezado a sumar varias figuras políticas de cara a las elecciones seccionales de marzo del 2019. El viernes, 18 de mayo, en Guayaquil, se concretó la adhesión de Héctor Yépez, actual asambleísta por el Guayas, quien se desafilió de SUMA por desacuerdos en votaciones como la elección de María Alejandra Vicuña.
Creo busca fortalecer también su bancada legislativa luego de la desafiliación de Mae Montaño. César Monge, director de la organización política, indicó -sobre posibles candidaturas a la Alcaldía de Quito- que todavía hay varios nombres en carpeta y no se ha tomado una decisión final. Entre los opcionados están Andrés Páez, Diego Salgado, Juan Holguín, Fabricio Villamar.

La eliminación de la reelección indefinida ha llevado a la generación de nuevas estrategias.

El referendo de febrero pasado reconfiguró las aspiraciones de 47 alcaldes y 15 prefectos quienes no podrán postularse nuevamente para el mismo cargo. Con este escenario, algunos han generado nuevas estrategias para continuar sus actividades en el ámbito político. Ello puede verse en las provincias de Guayas, Esmeraldas, Los Ríos, El Oro y Santa Elena.
Clemente Bravo, alcalde de Santa Rosa (El Oro), tratará de “romper esquemas” frente a los partidos tradicionales (AP-PSC), en la carrera por la Prefectura. Se postulará por el movimiento local Sur. Tras ser Alcalde desde el 2000, dice que irá a esa otra dignidad en representación de los montuvios y agricultores. El objetivo es hacer de El Oro una provincia “innovadora”. “Lo hacemos por honor y dignidad, estamos convencidos de que así como transformamos Santa Rosa, cantón en el que se toma agua de la llave, lo haremos con la provincia”.
En Santa Elena, el prefecto Patricio Cisneros contó que volvería a buscar la Alcaldía de La Libertad, que ya encabezó durante tres períodos (entre 1996-2004). Esa localidad es considerada por él como el bastión de su movimiento: Creyendo en Nuestra Gente. Recordó que durante su gestión se impulsaron productivamente las comunas de la Península. Y que en La Libertad la gente ha reconocido proyectos como la regeneración urbana que impulsó durante su administración. Él no adelanta nombres para su reemplazo en la Prefectura. Sin embargo, dijo que considerarán a los coidearios más opcionados.
En la jurisdicción guayasense, 12 de los 25 alcaldes no podrán repetir, además del prefecto Jimmy Jairala. Cirilo González, de Balzar, buscará encabezar la lista de concejales de su cantón bajo la bandera política de Fuerza Ecuador (FE). El político, quien ha estado 15 años al frente del Municipio, tiene previsto buscar en el 2021 una curul en la Asamblea Nacional por la circunscripción 4 del Guayas. Y, en la posterior seccional, optar por el gobierno provincial.
El prefecto Jimmy Jairala también apunta a otra dignidad en la próxima campaña electoral. Él intentará, por segunda ocasión, captar el sillón de Olmedo, en la Alcaldía de Guayaquil, por su movimiento Centro Democrático. El funcionario comentó que en septiembre definirá si será finalmente candidato. Las bases ya han mocionado su nombre, pero esto tendrá que ratificarse en la convención nacional, como manda la ley.
En Durán, el movimiento Durán en Marcha, cuyo líder es Pablo Ayala, durante sus recorridos difunde sus propuestas: mejorar el alcantarillado, dotar de agua potable, apoyo al comerciante e impulso industrial. Durán Puede Más, en cambio, organiza la conformación de ‘círculos vecinales’, que son núcleos barriales de apoyo a la agrupación que buscará captar la Alcaldía local y la mayoría en el Concejo Cantonal.
En Los Ríos, el alcalde del cantón Valencia, Juan Carlos Troya, sería el reemplazo de su hermano Marco. “Hay pedidos de muchos amigos de asociaciones de agricultores y bases del movimiento País que desean que me postule (…) Si el movimiento me da la posibilidad de ser candidato y la provincia de ser su prefecto, estoy convencido de que estoy preparado y capacitado para continuar con la transformación”, indicó.
Lucía Sosa, en Esmeraldas, pasará de la Prefectura a ser candidata a la Alcaldía de la capital provincial. Mery Zamora, vocera de Unidad Popular, comentó que su participación será un puntal importante para su partido, para mantener presencia en una jurisdicción que se ha constituido en un bastión electoral en los últimos años.

La Izquierda Democrática define candidaturas para Guayaquil y Guayas

La Izquierda Democrática (ID) se alista para participar por la Alcaldía de Guayaquil y la Prefectura del Guayas. La tradicional organización política, realizó el pasado 2 de junio varias capacitaciones en la ciudad de Guayaquil con miras a las elecciones seccionales del 2019.
Carlos Ayora, presidente provincial de la ID mencionó que se está capacitando a toda la dirigencia en los cantones guayasenses para que puedan escoger a los mejores candidatos. El dirigente reconoció que para el cabildo porteño se han realizado acercamientos con la ambientalista Inés Manzano, quien en el 2013 fue el binomio presidencial de Mauricio Rodas. También hay conversaciones con Aland Molestina, excomandante general de la Marina.
De concretarse una postulación para esa dignidad, la ID participaría para ese cargo luego de haber estado ausente en los comicios en la última década, en la que el Partido Social Cristiano mantuvo su hegemonía (2000, 2004, 2009 y 2014). “Con la salida de Nebot, se abren muchas oportunidades y con un buen cuadro podemos vencer a la candidatura socialcristiana”, dijo Ayora sobre la decisión de correr por el Sillón de Olmedo.

El 2019 se definirá el futuro de ocho partidos políticos

Ocho partidos y movimientos nacionales y 16 agrupaciones provinciales llegarán con ‘tarjeta amarilla’ a los comicios seccionales del 2019. Esa contienda electoral definirá si continúan con vida jurídica o si serán eliminados del Registro Nacional de Organizaciones Políticas del Consejo Nacional Electoral (CNE).
Varias de estas organizaciones preparan sus estrategias para evitar desaparecer. El fortalecimiento de bases, la búsqueda de cuadros reconocidos para que los representen, alianzas y acuerdos políticos están entre sus planes.
Los grupos nacionales que están en alerta son los que no cumplieron con el numeral 3 del artículo 327 de la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas, Código de la Democracia. ​ Esto es: no obtener el 4% de los votos válidos en dos elecciones pluripersonales consecutivas nacionales; o, al menos, tener tres representantes en la Asamblea Nacional. El reto para el 2019 es mantenerse y para ello buscarán alcanzar al menos el 8 % de alcaldías; o un concejal o concejala en el 10 % de los cantones del país, como lo establece el mismo Código.
Unidad Popular (UP) y Adelante Ecuatoriano Adelante (AEA) son dos de las organizaciones que se preparan en el ámbito político. Las dos agrupaciones ya vivieron una jornada de transformación. En el 2014, UP nació tras la extinción del Movimiento Popular Democrático (MPD) y AEA, del desaparecido Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian). En julio de ese mismo año, la autoridad electoral aprobó la cancelación de cuatro organizaciones del registro permanente.
Además del Prian y del MPD, fueron eliminados el Movimiento Ruptura y el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE). Este último se inscribió nuevamente, pero ahora como Fuerza Ecuador (FE). Ni UP ni AEA consiguieron escaños para la Asamblea o el Parlamento Andino en el 2017.
Avanza tampoco tuvo presidenciable y su lista nacional logró únicamente 2,15% de sufragios en el 2017, insuficiente para lograr un escaño. Javier Ortiz, secretario ejecutivo de la lista 8, afirmó que se encuentran reestructurando las directivas y que aún cuentan con 20 alcaldías y una prefectura. Ello les deja una alta expectativa principalmente en Imbabura, donde se posicionaron en las anteriores seccionales, del 2014. En ese año, Avanza se convirtió en la segunda fuerza electoral del país.
La Alcaldía de Guayaquil será uno de los objetivos del Partido Sociedad Patriótica (PSP). En las últimas presidenciales su candidato fue Patricio Zuquilanda y logró apenas el 0,77% de apoyo. El expresidente Lucio Gutiérrez, dirigente del PSP, dijo que es innegable que ha habido un alcalde exitoso que durante 16 años ha trabajado por el Puerto Principal. No obstante, puntualizó que como Jaime Nebot no irá a la reelección, la ciudad está preocupada porque exige “un alcalde de esa talla”.
Centro Democrático (CD) ve con optimismo su participación en las seccionales. Su líder máximo y prefecto del Guayas, Jimmy Jairala, cree que ahora las condiciones son distintas. En los comicios anteriores no lograron ningún escaño y en la primera vuelta respaldaron la postulación presidencial de Paco Moncayo. “Hoy tenemos 22 directivas provinciales constituidas y en Guayas hay cuadros con opciones de ganar”.
Organizaciones como Fuerza Compromiso Social, del expresidenciable y exministro de Inclusión Social, Iván Espinel; Unión Ecuatoriana, del excandidato, también a Carondelet, Washington Pesántez; y Concertación del exlegislador César Montúfar, también se encuentran en un proceso de fortalecimiento.

Nuevo contexto nacional

La prohibición de la reelección indefinida, aprobada en el referendo de febrero, deja fuera de competencia a varias autoridades locales. Todos quienes han sido reelegidos desde el 2009 no podrán terciar para el mismo puesto. Ahora ellos buscan nuevas opciones lo cual sin duda tendrá incidencia en la configuración de partidos políticos en el Ecuador. El reto de las organizaciones políticas en la formación de nuevos líderes se mantiene.

Nuevos enfoques electorales

Ecuador ha vivido procesos democráticos ininterrumpidos desde 1979. En estas casi cuatro décadas se ha manejado un sistema de voto obligatorio, con una modificación en los últimos años incluyendo el voto facultativo. Este principio de obligatoriedad ha permitido que los ciudadanos se involucren de manera activa y decidida en la toma de decisiones, tanto locales como nacionales.
Al comparar la participación ecuatoriana —que pasa del 80% de ciudadanos empadronados— con la de países vecinos, se puede deducir que el sistema de Ecuador permite mayor legitimidad en las autoridades electas.
Procesos locales o nacionales con participaciones entre 30% y 50% son comunes en países de la región donde el voto es facultativo.
Es por eso que el enfoque que se debe dar a los retos que tiene un órgano electoral, están estrechamente relacionados con la realidad participativa y democrática del país. Los retos que se enfrentan tienen un alcance más profundo que se da a través de preguntas como la suficiencia o exceso de representación por el número de organizaciones políticas. Otras preguntas son sobre el financiamiento de las campañas y la procedencia de fondos. Preguntas que en otros países son de menor interés porque buscan todavía cómo acercar al ciudadano al lugar de votación.
La inclusión de grupos de atención prioritaria es la siguiente fase luego de desarrollar afinidad con la ciudadanía para que vaya a ejercer su derecho. Adultos mayores, personas con discapacidad, madres con hijos en brazos o mujeres embarazadas no suelen interesarse por sufragar porque no tienen facilidades para hacerlo o se sienten mal tratados.
Pueblos originarios que tienen diferente cultura a la del mestizo sudamericano se sienten abusados y relegados porque no se respeta su indumentaria, lengua e incluso sus formas democráticas ancestrales. Ese enfoque también se ha respetado —incluso desde la Constitución que impera en el país— y privilegiado en Ecuador.
Una vez superadas estas etapas se puede pensar en analizar las necesidades específicas de la realidad nacional. Ese es, precisamente, el nuevo enfoque electoral.
Durante 38 años el país ha visto campañas electorales donde los candidatos ofrecen obras y acciones que luego no cumplen. Puede ser por negligencia o por imposibilidad, pero el resultado es el mismo. Esa realidad provocó que se obligue a los ganadores de la lid electoral a cumplir con el plan de gobierno presentado ante la autoridad electoral o podría enfrentar el pedido de revocatoria del mandato. Pero aun así parece insuficiente el esfuerzo realizado.
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