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Cómo tratar a los animales tras una catástrofe


Andrés Ortega
Universidad San Francisco de Quito
sábado, abril 30, 2016
La acción básica de un veterinario de desastres es prever cualquier situación que vaya en contra de la salud pública. Hay muchos animales que quedan abandonados porque los edificios se han caído y los dueños ya no existen y vuelven a esos espacios en busca de las manos que les daban de comer. En su […]

La acción básica de un veterinario de desastres es prever cualquier situación que vaya en contra de la salud pública. Hay muchos animales que quedan abandonados porque los edificios se han caído y los dueños ya no existen y vuelven a esos espacios en busca de las manos que les daban de comer. En su ausencia, eventualmente mueren por falta de alimento. Entonces, en una primera acción, se busca prevenir la mortalidad de animales.

Posteriormente corresponde atender a animales que han sufrido heridas. De entrada se debe evaluar si una atención demandará muchos recursos. Si es el caso, a tales animales se deberá eutanasiar, para destinar los recursos a los especímenes que tienen altas probabilidades de sobrevivencia.

Un animal con politraumatismos no reconoce al humano como su benefactor, por tanto en los primeros acercamientos el veterinario o el rescatista debe ser lo suficientemente prudente para abordar al animal y ganarse su confianza para poder intervenir.

Afortunadamente casos de agresiones son muy contados y, sin embargo, se deben establecer los procedimientos adecuados para evitar que los animales sobrevivientes se conviertan en transmisores de enfermedades zoonóticas o de enfermedades que terminen matando a más animales.

Asimismo se debe manejar correctamente los cadáveres de los animales tras la catástrofe. Entonces el veterinario también asume la tarea de cavar hoyos y colocar cal para evitar la propagación de enfermedades. Se procede de igual manera con los animales eutanasiados.

Los individuos que sobreviven son llevados a albergues temporales. Allí se ayuda a los dueños con alimento que llega mediante donaciones (en apenas cinco días, el Hospital Docente de Especialidades Veterinarias de la Universidad San Francisco de Quito logró acopiar 20 toneladas de alimentos para animales donados por los ecuatorianos).

Y la atención no es únicamente para los animales de compañía, sino también para aquellos de granja. En este caso, el abordaje es in situ, por la complejidad de movilizarlos hacia albergues.

En carencia de recursos, los albergues han sido adecuados con cercas y varios techos, comederos y bebederos para que los animales tengan opciones para cubrirse cuando llueva y alimentarse a lo largo de su estancia. Entendemos humanamente que la población tiene como prioridad las labores de rescate, pero no olvidemos que los animales también son seres vivos con derecho a una atención emergente que garantice su vida. Por eso, nuestra posición como veterinarios es la de no estorbar la tarea humanitaria y concentrarnos en estas medidas de apoyo a la fauna y a la comunidad que ha perdido todo y no cuenta con los recursos para brindar primeros auxilios a sus animales de compañía.

Durante esta catástrofe también hemos coordinado con el Ministerio del Ambiente, porque se encontraron animales silvestres en cautiverio ilegal, los cuales después de los primeros auxilios han sido trasladados a Centros de Manejo de Fauna. Se trata de dos monos (aullador y capuchino), tres guantas y dos loros. Dos de estas especies llegaron al Hospital Veterinario. Al igual que algunos perros con politraumatismos. Este es un caso conmovedor. Su dueño, a pesar de haber perdido todo en el terremoto, vino desde Pedernales con sus dos perritos para salvarlos.

Una crisis como esta nos debe llevar a seguir sosteniendo algunas reflexiones. Si antes del terremoto, la gran cantidad de animales callejizados ya constituía un conflicto, imaginemos ahora, en una situación en que muchos individuos se han quedado sin sus amos.

Por ello debemos seguir insistiendo en una cultura de esterilización de las mascotas y en programas amplios de adopción. Así podemos lograr que los problemas por animales abandonados no se agraven tras el terremoto.

La sinergia entre la academia y la sociedad civil en favor de la fauna afectada por el terremoto

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3 Comments

  1. Consuelo Teran Wray 30 abril, 2016

    Muy buen análisis . Clara contribución a la situación económica actual.
    Que bueno seria tener este análisis para que mucha gente pudiera mirar un poco más allá de la coyuntura económica del momento

    Responder
  2. María Donoso Clark 27 abril, 2016

    Excelente artículo y mis felicitaciones sinceras por esta iniciativa de laconversacion.net!!!

    Responder
  3. Gonzalo Dávila Trueba 27 abril, 2016

    Muy buen análisis. Es de desear de este tipo de trabajos se plasmen en programas y los programas regeneren todo lo afectado.
    Es decir que no desperdiciemos el esfuerzo mental, el criterio y las sugerencias atinadas. Si no es así…, ¿para qué haceros?

    Responder

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