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La Alcaldía de Bogotá culpa a una mujer de su violación y asesinato y, tras la indignación, pide perdón


Redacción
La Conversación EC
lunes, mayo 16, 2016
“Estoy en el Parque Nacional. Me están violando”, dijo Rosa Elvira Cely en una llamada que alcanzó a hacer a la Policía. Ella fue abusada sexualmente, torturada y asesinada el 24 de mayo del 2012 en Bogotá. Cuatro años después, su familia dice sentir la misma impotencia y tristeza que les generó pensar que si la […]

“Estoy en el Parque Nacional. Me están violando”, dijo Rosa Elvira Cely en una llamada que alcanzó a hacer a la Policía. Ella fue abusada sexualmente, torturada y asesinada el 24 de mayo del 2012 en Bogotá. Cuatro años después, su familia dice sentir la misma impotencia y tristeza que les generó pensar que si la llamada hubiera sido atendida oportunamente. Ahora se enfrentan ante un duro concepto, salido de una funcionaria de la Alcaldía de la Bogotá, que señala que fue “culpa exclusiva de la víctima” su propia tragedia, dice un reportaje de diario El País.

La familia Cely instauró un proceso judicial por la negligencia de la que fue víctima la mujer de 35 años, cuyo caso sirvió para poner en debate la vulnerabilidad de las mujeres en Colombia. Rosa Elvira Cely se llama la ley que permitió tipificar por primera vez el feminicidio como un delito autónomo y estableció penas hasta de 50 años para quienes cometan estos crímenes.

“Pero parece que todo está nada más que en el papel”, dice Adriana Cely, hermana de la víctima, en un relato que se entrecorta cuando recuerda lo que la Alcaldía señaló sobre su hermana.

“Puso en riesgo su integridad y vida, hasta el punto que Javier Velasco le cercenó su existencia; si Rosa Elvira Cely no hubiera salido con los dos compañeros de estudio después de terminar sus clases en las horas de la noche, hoy no estuviéramos lamentando su muerte”, se lee en el documento revelado por el diario El Espectador.

Colombia volvió a indignarse. Como lo hizo hace cuatro años cuando las noticias registraron uno de los peores crímenes de los que se tuviera memoria. A Rosa Elvira la encontraron en un rincón de un parque céntrico de Bogotá semidesnuda con síntomas de hipotermia y varias heridas de puñal en su cuerpo. Murió por una peritonitis generada por el brutal ataque. Según los médicos su agresor le introdujo un palo, lo que de inmediato le afectó sus intestinos, el útero y las trompas de Falopio. Dentro de su cuerpo había pedazos de hierba y madera.

Según cifras de Medicina Legal, desde el año 2009 hasta 2014 en Colombia se hicieron 8 020 necropsias a mujeres víctimas de violencia de género. La mayoría tenía entre 20 y 24 años. El 44,48% eran solteras y el mayor número de asesinatos se presentó los fines de semana.

La familia Cely sigue llorando. “Ahora, nos vuelven a llevar a lo más bajo, a la revictimización, al dolor más profundo”, dice su hermana, que acepta las disculpas que los funcionarios de la Alcaldía han ofrecido después de conocerse el concepto que enviaron al proceso jurídico, pero pide que el país reflexione sobre el trato que se le da a los casos de violencia de género. “Uno sabe a qué se enfrenta cuando demanda al Estado, pero no cree nunca que esas vayan a ser las respuestas. No entiendo como pretenden que las mujeres violentadas denuncien, si las culpables, para las autoridades, terminan siendo ellas”.

Después de la indignación nacional que generó la posición del Distrito de Bogotá, la abogada que redactó el concepto renunció y el alcalde aseguró que se retractarán, pero la familia de la víctima aún sigue esperando una explicación sensata. “Llevamos cuatro años de dolor, de espera, de indignación. Es momento de poner los ojos sobre cómo se están llevando en el país los procesos en donde las mujeres son víctimas”, reclama Adriana.

En el 2013 fue ratificada la condena a 48 de cárcel contra Javier Velasco, el asesino de Cely, que en el pasado ya había estado en prisión por el homicidio a machetazos de otra mujer. En el expediente de Velasco además hay una acusación por la violación a dos de sus hijastras. (I)

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