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Lo que duró unos tres años en construirse, los explosivos derribaron en dos segundos


Redacción
La Conversación EC
domingo, agosto 7, 2016
La voladura controlada del edificio Centro Médico del Pacífico generó nuevamente sentimientos encontrados en Portoviejo; una nube de polvo quedó como recuerdo de la caída de 27 consultorios médicos privados que funcionaban en este local de 9 pisos, según el portal web de diario El Universo. La caída del edificio no generó ninguna complejidad ni daño a […]

La voladura controlada del edificio Centro Médico del Pacífico generó nuevamente sentimientos encontrados en Portoviejo; una nube de polvo quedó como recuerdo de la caída de 27 consultorios médicos privados que funcionaban en este local de 9 pisos, según el portal web de diario El Universo.

La caída del edificio no generó ninguna complejidad ni daño a construcciones aledañas, según confirmó Carlos Bernal, secretario del Comité de la Reconstrucción de Manabí y Esmeraldas, tras verificar junto a técnicos del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) la zona.

En cada esquina cercana al edificio, miles de habitantes se ubicaron en lugares que consideraban privilegiados.

En la esquina de las calles Coronel Sabando y 9 de Octubre, Carlos Segarra, de 79 años, en compañía de algunos familiares se había acomodado para “ver cómo cae”, indicó este portovejense. Quince minutos antes de las 15:00, Segarra fue reubicado por policías a una zona más segura.

Tal como sucedió con la implosión del edificio del centro comercial de Portoviejo, una sirena se activó un minuto antes de la caída. Un estruendo y posterior cortina de humo quedó tras el disparo de los explosivos: nuevamente el proceso había sido preciso.

Casi a la par de la caída se escucharon los aplausos de centenares de personas.

Tras lanzar chorros de agua sobre la estructura caída y esperar unos 10 minutos las autoridades se desplazaron al lugar a constatar lo que había quedado. Cuadernos y libretas de la Mutualista Pichincha, impresoras y aires acondicionados fueron los que quedaron expuestos tras el derribo.

Jorge Muntasell, de la empresa Tragsa a cargo de la voladura controlada bajo el sistema de fulminación direccionada, declaró que ninguna persona tuvo problemas tras la caída del edificio y que ahora ya se trabaja en el siguiente derribo que será el Álava. (I)

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