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Fútbol: el problema de los equipos está en el manejo de sus presupuestos 


Pablo Pérez Narváez
Universidad San Francisco de Quito
jueves, septiembre 22, 2016
El Deportivo Quito descendió a segunda categoría. Es decir, futbolísticamente retrocedió de la serie A a la serie B; por las deudas de toda una estructura, la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) le bajó a segunda categoría. Si en esa categoría, el Deportivo Quito sigue sin pagar sus deudas, según lo establece la FEF, tiene […]

El Deportivo Quito descendió a segunda categoría. Es decir, futbolísticamente retrocedió de la serie A a la serie B; por las deudas de toda una estructura, la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) le bajó a segunda categoría. Si en esa categoría, el Deportivo Quito sigue sin pagar sus deudas, según lo establece la FEF, tiene que disolverse el equipo.

¿Qué es un equipo de fútbol?

Ha sido reiterativa la propuesta de que los equipos de fútbol se transformen en una sociedad anónima. Esto ya ha pasado en muchos países del mundo donde un equipo se maneja con un enfoque gerencial, igual que una empresa. Y si una empresa tiene pérdidas, no tiene sentido de que siga adelante. Cualquier persona que inicie una actividad económica al ver que en el primero o segundo año le está yendo mal, lo sano es que cierre el negocio y no siga entrando en perdidas.

Los equipos de fútbol en Ecuador, por la forma en la que están constituidos, han tenido permanentemente pérdidas económicas, que las han ido solucionando paulatinamente. El método más utilizado para mantenerse con vida es diferir las deudas. Es decir, hacen una promesa de pago y eso le permite seguir actuando deportivamente mientras cumple con sus obligaciones. La realidad es que tarde o temprano esa deuda se va a vencer y la persona a la que le deben lo va a exigir.

Hay una diferenciación académica: no es lo mismo tener utilidad que tener flujo de caja.  Se tiene utilidad cuando se ha vendido un objeto, la diferencia entre el precio y el costo es la utilidad. Por ejemplo, al comprar un objeto en USD 100 y venderlo en USD 300 se tiene una utilidad de USD 200, dinero que se refleja en los estados financieros. Pero si el objeto se lo vendió a crédito tiene utilidad pero la empresa no tiene el dinero. Entonces, no es lo mismo utilidad que flujo de caja. Así como hay cuentas por cobrar hay cuentas por pagar, hay inventarios… hay rubros que hacen que lo uno no sea igual a lo otro.

¿Qué es más grave: no tener utilidad o no tener flujo de caja? Las dos cosas son graves, pero en el corto plazo lo realmente grave es no tener flujo de caja porque la empresa no puede seguir operando. En una situación extrema se puede tener pérdida en un ejercicio económico, pero al tener flujo de caja puede seguir operando.

De regreso a las canchas, los ingresos con los que esencialmente se contaba en el fútbol era con los de la taquilla, de la gente que asiste al estadio. Está por demás decir que la taquilla hoy no representa un mayor porcentaje en los ingresos de un equipo de fútbol; con el tiempo se fueron generando los dos ingresos más poderosos: uno de ellos tiene que ver con los derechos que tienen por transmitir sus eventos deportivos; un equipo de fútbol cobra un valor por la transmisión de su partido. El otro ingreso es eminentemente comercial, la publicidad; los equipos venden logos en sus camisetas. Todo eso genera ingresos que sirven para cubrir los egresos: pago a sus jugadores, a su cuerpo técnico o médico y si es que tienen un estadio, todo el mantenimiento, etc.

Todo debería funcionar bien, al igual que una empresa, si los ingresos  son mayores que los egresos. El problema se genera cuando se comprometen egresos con una proyección de ingresos, que normalmente no se cumplen: la gente no va a los estadios, la publicidad que vendieron los proveedores no les pagan.

Pero hay un tercer rubro  importante para el equipo y tiene que ver con el derecho deportivo de sus jugadores. Cuando se firma un contrato, el jugador otorga sus derechos deportivos al equipo durante un cierto tiempo. Pero si el desempeño del deportista es óptimo otro club se interesa por él y compra su derecho deportivo. Ahí entran en negociaciones, por lo general lo venden en precios más altos y así generan ingresos. De hecho, eso pasa en casi todos los países de Latinoamérica, donde los jugadores captan el interés de clubes que pertenecen a Europa o Asia, quienes en la actualidad están pagando un poco más.

Otra arista de ese negocio deportivo es que los equipos se dedican a formar jugadores desde que son muy pequeños y es lo que precisamente ha logrado el Independiente del Valle y ahora también lo hace Barcelona. Independiente generó toda una infraestructura deportiva y Barcelona hizo una alianza directa con los clubes de Alfaro Moreno y ahora está generando jugadores.

Ahí está la enseñanza: el Independiente del Valle obtuvo en este 2016 el segundo puesto en la Copa Libertadores y de sus 11 jugadores vendió cinco; entonces le conviene al equipo porque genera ingresos y también a los jugadores porque tienen mayores oportunidades en su carrera.

Los errores de los equipos de fútbol

Hay situaciones propias de estos negocios: todos esos ingresos no le llegan a los equipos de fútbol en su totalidad; el error está en que se generan presupuestos internos que nunca se cumplen. Proyectan gastos que los van a tener que cumplir, porque se firman contratos basados en expectativas de ingresos, que al finalizar el año no los tienen y el resultado es que despiden a los jugadores o al cuerpo técnico, muchas veces basados en argumentos que no van con la verdadera causa.

A pesar de tener un alivio momentáneo, tarde o temprano -a través de un juicio- se obliga al club a pagar sus haberes, esto siempre y cuando se utilice la vía de la justicia ordinaria. En cambio, la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) no admite estamentos legales y tiene sus propios mecanismos, normas legales y manejo de este tipo de deudas. Pero sea por el uno o por el otro camino tarde o temprano llega la obligación del club de pagarle a esos jugadores. Hasta eso ya han pasado algunos años. Normalmente ya está otra administración en el club y no tiene los ingresos necesarios para cumplir con su obligación. 

Esto acaba con sanciones deportivas, la FIFA dispone el pago a los jugadores y le dice además a la asociación de futbol del país que le baje puntos al club y si no cumple con los pagos pide que se le baje de categoría y así las sanciones se van endureciendo. Eso ha pasado con el Deportivo Quito y la FIFA le dice que si no paga a los jugadores tiene que desaparecer.

Lo mismo pasa con una empresa, si le va mal entra en liquidación y con los activos, el liquidador  tiene la obligación de hacerlos efectivo y con ese dinero pagar a quien le deba. Cuando es una empresa común se tiene el orden de prelación, la Ley dice que a los primeros entes a los que hay que pagar es a los empleados y al Estado. Usualmente para ellos suele alcanzar el dinero, después a los acreedores: bancos proveedores. Ese es el riesgo que se corre al prestarle dinero a una empresa.

En el caso del equipo de fútbol no hay préstamos, hay deudas. En el tema particular del Deportivo Quito lo que podría suceder es que si desaparece el equipo de fútbol, y a pesar de liquidar lo que tenga, no va a alcanzar para pagar sus deudas.

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Hay que diferenciar dos grandes visiones. La visión menos problemática es la visión deportiva, por otros motivos de naturaleza legal el Deportivo Quito ya cambió de nombre. Antes se llamaba Argentina. Me imagino que los hinchas podrían sentirse identificados, capaz que sigue manteniendo la hinchada, de hecho hay hinchas que recuerdan su anterior nombre.

Al disolverse el equipo desaparece la persona que les debe a los jugadores, pero ellos pueden instaurar demandas al “nuevo equipo”, ese sí es un problema legal. El Deportivo Quito no es el único club que pasa por esto, en Inglaterra por ejemplo, el Rangers de Escocia por temas de deudas fue a parar a la quinta división, no se cambió de nombre pero surgió de nuevo.

En el país otro equipo que podría estar en la misma situación económica que el Deportivo Quito es Barcelona, pero la diferencia es que su hinchada llena el estadio y le da ingresos.  Por ejemplo, Barcelona invitó al brasileño Ronaldinho y recaudó cerca de USD 1,5 millones. A pesar de que el Quito tiene una respuesta positiva de sus seguidores, no tiene el volumen que Barcelona; por más que vayan al estadio no alcanza la taquilla para cubrir con las deudas.

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                         Estadio de Barcelona y su hinchada

La solución a la crisis del fútbol 

La solución es simple. Al inicio del campeonato, cada equipo debería presentar a la Federación Ecuatoriana de Fútbol o al estamento pertinente un presupuesto real y viable porque en el país falta un control financiero en el manejo de los equipos.

Evidentemente un equipo en particular puede decir que no haya injerencia en su manejo económico, pero hay clubes que le está haciendo un daño al conjunto de equipos. Ahí hay que ser claro y decir: “si quiere participar con nosotros -tal como lo hace la FIFA- tiene que atenerse a mis lineamientos y yo quiero revisar su presupuesto”. Esto es un tema que podría salir desde la misma Federación. 

Para que los equipos sean parte del campeonato tiene que haber un presupuesto y tiene que ser revisado por algún ente profesional. A los equipos de fútbol previamente se les solicitó que presenten las nóminas, entonces se podría hacer igual con los presupuestos y así evitar este tipo de problemas que hacen daño al deporte en general.

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