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La política comercial de Ecuador se quedó en el modelo cepalino de los años 60


Andrés Briones
Universidad Casa Grande
domingo, septiembre 4, 2016
La política comercial de Ecuador es de sustitución de importaciones y eso genera el encarecimiento de los productos porque, ya sea por tasas u obstáculos técnicos al comercio, el valor de la materia prima, bienes intermedios o de capital aumenta, afectando la estructura de costos del empresario o vía consumidores, restringiendo su capacidad para elegir. […]

La política comercial de Ecuador es de sustitución de importaciones y eso genera el encarecimiento de los productos porque, ya sea por tasas u obstáculos técnicos al comercio, el valor de la materia prima, bienes intermedios o de capital aumenta, afectando la estructura de costos del empresario o vía consumidores, restringiendo su capacidad para elegir.

El consumidor al ver los precios altos busca otros mercados naturales donde los productos sean competitivos, el síntoma que se vive en el norte y sur del país es que muchos ecuatorianos por sentido común prefieren desplazarse a Colombia o a Perú a comprar el mismo producto, pero más barato porque allá no se le aplica las tasas más sobre tasas. Todos estos sistemas de protección, bajo la política de sustitución de importaciones han generado altos niveles de contrabando en Ecuador.

En materia de integración económica, Ecuador ha avanzado poco, por ejemplo ha aprovechado el esquema de facilitación comercial bajo la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), a través de este organismo, firmó el Acuerdo de Complementación Económica Nº 59 con el Mercosur, además de profundizar sus relaciones comerciales con los países de América del Sur, pues con todos ellos se tienen acuerdos comerciales, ya sea dentro de la Comunidad Andina, de complementación económica o de alcance parcial en el marco de la Aladi.

Fuera de América del Sur, Ecuador no tiene firmado ningún tratado específico. Se negoció un acuerdo con la Unión Europea (UE), sin embargo está pendiente su firma y ratificación. Se ha iniciado un proceso con Corea del Sur, ya se tienen algunas rondas de negociación para definir y afinar detalles como la aplicación de los cronogramas de desgravación. Pero más allá de eso no hay nada; ni siquiera con Estados Unidos, que es el mercado histórico natural de referencia del Ecuador, en su momento se intentó alcanzar un tratado de libre comercio, pero por la posición política y la de sectores sociales se tuvo que suspender la negociación con las consecuencias de la no firma.

En ese sentido, en materia de integración comercial, Ecuador les debe mucho a los consumidores, al sector exportador, al sector importador, ya sea, para poder acumular, diversificar la oferta, mejorar los procesos productivos, innovar.

Esto se da porque Ecuador ha desarrollado su política comercial en base al modelo de sustitución de importaciones, un modelo que está vigente y que se dio con fuerza en los años 60, donde se buscaba la industrialización vía sustitución de importaciones. La política del gobierno es industrializar al país casa adentro e impedir la competencia a través de la elevación de los aranceles. El Gobierno dijo: queremos casa a dentro crecer, crear nuevas industrias y protegerlas durante un determinado tiempo vía alza de arancel; pero esto es contraproducente con la realidad actual. Se ha demostrado que la política de sustitución de importaciones, no dio resultado a los países entre los años 60-70-80 que decidieron implementarla. Al final muchas de estas industrias que crecieron bajo un modelo proteccionista terminaron quebrando porque no tuvieron capacidad de competir en un mercado globalizado.

El riesgo que se corre con un modelo de sustitución selectiva de importaciones es que cuando estas industrias ya crecen y están en la necesidad de salir a competir, el mercado internacional que no ha recibido ningún tipo de subvención, de ayuda o de restricción de importaciones por parte de su gobierno tiene una estructura competitiva de mejor posición con respecto a las industrias que sí han recibido apoyo vía modelo de sustitución de importaciones.

Entonces, cuando entran a competir el producto internacional -que por estructura de costos ofrece a un menor precio su producto- termina desplazando la oferta nacional. Esto quiere decir que las empresas que están bajo este modelo corren un alto riesgo de no ser competitivas. Precisamente todas estas industrias que se han desarrollado en los últimos siete u ocho años en el país, en el momento que se terminen de desmontar tanto las salvaguardias, como los altos niveles arancelarios y se comience a comprar productos a otros países, la producción nacional se verá afectada.

¿Qué es lo que se recomienda en estos casos? Hoy, en un mundo globalizado existen grandes cadenas de producción y se tiene que definir desde lo privado a los sectores que en base a sus propias ventajas naturales y competitivas se pueden desarrollar a través de incentivos claros y que tengan una mirada fija dispuesta a integrar su producción, tanto en materia prima como en bienes intermedios, en cadenas globales de producción.

Ecuador se está quedando solo en la Región. El nuevo gobierno va a tener que definir una nueva política comercial totalmente distinta a la del gobierno actual, más aperturista, más preocupada en profundizar relaciones comerciales, en ayudar a la oferta exportable del país a través de incentivos, a través de mecanismos que le faciliten la exportación y llegar a más mercados. Hacia eso debe apuntar la política comercial, reducir los aranceles, desmontar las salvaguardias, eliminar los cupos a la importación. De alguna forma, el ciudadano ecuatoriano necesita abaratar los costos de producción y todas las medidas- desde las salvaguardias hasta la parte impositiva-, encarecen y restan competitividad al producto ecuatoriano.

Cuando se habla de exportaciones, cuando se habla de mercados globales este gobierno en lugar de facilitarlas lo que ha hecho -a través de las distintas reformas desde lo tributario, pasando por el comercio exterior, por lo laboral- ha repercutido en que el sector exportador termine encareciendo su producción.

A esto hay que sumarle que bajo una economía dolarizada, Ecuador no puede devaluar su moneda, pero sus competidores sí lo hacen. Colombia y Perú sí devalúan y así hacen más baratas sus exportaciones, siendo necesario para Ecuador afinar su estructura comercial y el gobierno central tiene que ayudar al sector exportador a reducir los costos ya sea vía eliminación de sobre tasas, de tasas arancelarias, otorgar un clima propicio para invertir,  gestionar un clima de certidumbre y estabilidad normativa.

Ecuador no tiene un modelo económico y existe un Estado que necesita vivir de ingresos, por ello se hacen medidas que no tienen ningún sentido y que terminan afectando al consumidor, al empresario, al comerciante importador y exportador; eso es lo grave de la situación económica actual.

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