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La agricultura urbana, una tendencia en boga en las grandes ciudades


Guido Macas
Universidad Ecotec
jueves, octubre 20, 2016
El tema de la agricultura urbana ha cobrado importancia por el gran debate en torno a la sostenibilidad por la seguridad alimentaria en todo el mundo, básicamente como una forma de garantizar y acceder a menor costo a los principales alimentos. Esto se genera en los países desarrollados y comienza a multiplicarse y, de cierta […]

El tema de la agricultura urbana ha cobrado importancia por el gran debate en torno a la sostenibilidad por la seguridad alimentaria en todo el mundo, básicamente como una forma de garantizar y acceder a menor costo a los principales alimentos. Esto se genera en los países desarrollados y comienza a multiplicarse y, de cierta manera, a evangelizarse en los países en vías de desarrollo como una forma de mantener esa seguridad alimentaria.

Pero también es una forma de contribuir con la disminución de los impactos o de los efectos ambientales que producen muchos fertilizantes o muchos químicos.

En los últimos cinco años este tema ha comenzado a crecer con mayor fuerza especialmente en las grandes ciudades, en las principales ciudades de cada uno de los países. Con la agricultura urbana la sociedad o las ciudades, además, tratan de utilizar los espacios o dar espacios alternativos para una producción interna de alimentos.

Muchas casas o muchos hogares tienen espacios no utilizados y la gente ha comenzado a usar los jardines, por ejemplo, no solo para tener rosas, claveles, sino también microparcelas de producción básica, productos que sean muy consumibles y fácil de cultivarlos.

Tanto se ha desarrollado esto que ahora hasta los arquitectos y los ingenieros tratan de incorporar en sus proyectos ciertos espacios para la siembra de alimentos.

Los estudiantes de agronomía, los vinculados con la economía agrícola también comienzan a ver como una opción de auto consumo para reducir los altos costos de la canasta familiar; es decir, la academia, la parte profesional trata de acceder y a multiplicar esta actividad.

En las grandes ciudades se comienzan a ver ciertas terrazas destinadas específicamente a cultivos, el bio-intensivo. Tanto que ya es común ver en las redes sociales mensajes como: “Hoy por fin vamos a comer nuestra primera cosecha de tomates riñón”. Eso se replica porque la gente se da cuenta de que no ha sido muy complicado: se pone la semilla, el abono y ya está tu propio tomate, tu propio pimiento, tu propia papa, tu propia verdura, que ayuda bastante para el consumo diario de las familias.

El incentivo de este tipo de agricultura debería estar a cargo de los gobiernos seccionales con el otorgamiento de permisos para crear huertos familiares más formales, porque no solamente hay que tener tierra para hacer esos cultivos, sino también una terraza que es de cemento, hacer unas pequeñas maquetas.

Pero todos estos sistemas se están desarrollando a grandes pasos, ya hay modelos para hacer cultivos en terrazas, hasta en edificios. Es una tendencia que va en aumento en los países en vías de desarrollo, porque los países desarrollados la desarrollaron hace mucho tiempo.

Este tipo de agricultura no desplaza al campo, porque los huertos familiares solo se convierten en una ayuda de autoconsumo. La agricultura rural produce por volumen, por cantidad.

En Guayaquil, en las nuevas rutas urbanísticas de la ciudad, vía a Daule, vía a la Costa, vía a Durán… ya se diseñan espacios para este tipo de cultivos. Las familias reservan un lugar de dos metros cuadrados para plantar cualquier tipo de verduras.

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