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Venezuela: ¿una bomba de tiempo?


Modesto Correa
Universidad Casa Grande
martes, octubre 25, 2016
La situación actual de Venezuela ha tomado un giro totalmente peligroso. Pese a que hasta hace muy poco se había impedido que exista la colaboración externa para buscar una salida a la grave crisis política que vive en la actualidad, en el lado interno tampoco se ha logrado avanzar mucho pues si bien una parte […]

La situación actual de Venezuela ha tomado un giro totalmente peligroso. Pese a que hasta hace muy poco se había impedido que exista la colaboración externa para buscar una salida a la grave crisis política que vive en la actualidad, en el lado interno tampoco se ha logrado avanzar mucho pues si bien una parte de la oposición, la Mesa de la Unidad, ha tratado de hallar una válvula de escape con el referendo revocatorio contra Nicolás Maduro, un recurso establecido en la Constitución, el Consejo Electoral de ese país acaba de darle un jaque mate a esa posibilidad. Acción que la oposición ha calificado de un auto golpe de estado.

 

Sin embargo, el actual escenario ha cambiado aparentemente, luego de que supuestamente el Papa Francisco, recibiera al presidente Maduro, quien se dice, viajó sorpresivamente a dialogar con él. Como resultado de esta visita, el Vaticano, ha delegado al Nuncio Apostolico en la Argentina, quien desde ese país ha ofrecido servir de mediador entre las dos partes, gobierno y oposición en un diálogo conciliador que se llevaría a cabo en la Isla Margarita.

Algunos miembros de la oposición, como Henrique Capriles, dicen desconocer de esta reunión y continúan con la llamada a una toma de Venezuela para este miércoles 26 de octubre para protestar y retomar la convocatoria al referéndum.

Todo esto es el colorario de un proceso completamente beligerante por parte del gobierno que ha producido serios enfrentamientos . A esto eso se suma la prohibición de salida del país para algunos líderes de la oposición, complicando aún más, si cabe, el escenario político en este país, cuya economía sigue en franco deterioro.

Maduro, por ejemplo, ha saltado a la Asamblea para aprobar el Presupuesto de 2017 y lo ha presentado al Tribunal Supremo de Justicia que le ha sido muy servicial. Son medidas de emergencia de un Gobierno que busca cómo seguir administrando el país con una bajísima popularidad continuando con un mandato dictatorial.

El enfrentamiento del gobierno con la oposición ha sido evidente al igual que la radicalización de las partes, de ahí que ahora el único escenario posible, si no hubiera la posibilidad del diálogo propuesto supuestamente por el Vaticano, sería continuar con las protestas en las calles tras la suspensión del revocatorio, pero es un escenario muy peligroso.

Es claro que es una de las últimas cartas que le queda a la oposición para buscar un cambio en la dirección política de un país que está al borde del abismo, un cambio al menos del presidente de la República.

¿Cuál es el siguiente paso? Si Maduro se empeña en seguir gobernando con medidas de emergencia, desconociendo su Constitución, eso puede derivar en situaciones de mucho riesgo, porque el gobierno también podría convocar a sus simpatizantes a las calles, con todo el andamiaje montado, y siempre hay el peligro de un enfrentamiento entre hermanos, que sería muy riesgoso, sobre todo en medio de una situación económica y social tan delicada.

En este momento tampoco está claro qué puede hacer la comunidad internacional. Los países que han tratado de hacer un esfuerzo y que han tenido posibilidad de hacerlo no han obtenido resultado alguno.

La Unasur debería ser la institución llamada a intervenir, a salir al frente, pero con pleno acuerdo de todos los presidentes de los países miembros, porque hasta la OEA ha sido descalificada por el gobierno de Maduro y en este momento no parece una fuente de salida ante una posible situación de enfrentamiento.

Algunos expresidentes de Colombia y de España y uno que otro país, no han visto coronado con éxito sus esfuerzos para hallar una salida. A algunos ni siquiera se les ha permitido entrar a Venezuela.

El gobierno de Maduro juega con el tiempo, alargando los plazos para ver si el próximo año encuentra alguna salida, pero es difícil saber cuán complicada será la situación social del país para ese entonces si ahora los venezolanos tienen que ir a Colombia haciendo grandes filas para buscar alimentos y medicinas. Esta situación se complicará con el eventual alza del IVA, en ese país, propuesto por gobierno del presidente Santos.

El gobierno juega con la desesperación de los venezolanos que ni siquiera pueden conseguir trabajo, porque no hay ni insumos para desarrollar una actividad productiva, porque se quedó sin los recursos del petróleo. La situación económica no es menos crítica que la política.

La inflación y la devaluación no tienen tope y hasta de las mismas filas del gobierno ya han salido a protestar, mientras su presidente se da el lujo de venir a Ecuador a pasearse, porque no creo que haya tenido una brillante participación en el encuentro de Hábitat 3 en Quito.

La crisis política agravada por la concentración del poder en un grupo ha derivado en una crisis económica sin precedentes, y dejado a un país sin producción agrícola. Hace dos años tuvo que importar más de cincuenta mil millones de dólares en alimentos.

Si hay escasez de medicinas y alimentos, porque casi toda la infraestructura agrícola está colapsada, es muy difícil la sostenibilidad económica y social de una nación.

El gobierno de Maduro ahora solo se mantiene en pie por un andamiaje de control que ha montado en todos estos años. Un andamiaje también militar. Por eso la pregunta es ¿hasta cuándo ese aparato de control podrá mantener el orden a base de represión, de prohibir las protestas, de conculcar las libertades?

Es muy difícil saber hasta cuándo, porque Venezuela se está convirtiendo en una bomba de tiempo y por eso es urgente la actuación de la comunidad internacional, de países tanto de Europa como América para buscar una salida ante la negativa de Maduro de someterse al referendo revocatorio.

¿Por dónde van a derivarse las fórmulas de arreglo para Venezuela? Nada está claro. Es una medida peligrosa la que ha tomado el gobierno de Maduro al dejar sin efecto el revocatorio, e impedir que el pueblo venezolano se pronuncie en las urnas.

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