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Inspectora de vuelo del Chapecoense dice que no pudo detener vuelo por presión de sus jefes


Redacción
La Conversación EC
viernes, diciembre 9, 2016
La inspectora aérea que asegura haber observado el plan de vuelo antes de la caída del avión donde viajaba el equipo brasileño Chapecoense dice que fue presionada por sus jefes para cambiar su informe después del siniestro, en una carta dirigida al diario El Deber desde Brasil. Celia Castedo, que ha solicitado refugio en ese […]

La inspectora aérea que asegura haber observado el plan de vuelo antes de la caída del avión donde viajaba el equipo brasileño Chapecoense dice que fue presionada por sus jefes para cambiar su informe después del siniestro, en una carta dirigida al diario El Deber desde Brasil.

Celia Castedo, que ha solicitado refugio en ese país, aseguró que no tenía capacidad de detener la salida de la aeronave a pesar de haber observado que la cantidad de combustible era insuficiente.

Tras el accidente “fui sometida a hostigamiento y presiones de mis superiores, ordenándome modificar el informe que horas antes había presentado por vía interna”, situación que la obligó a buscar refugio en Brasil, dice Castedo, una inspectora con 30 años de experiencia.

Las autoridades han dicho que es probable que la causa del siniestro que el 28 de noviembre dejó 71 muertos en Medellín haya sido que el avión agotó su combustible antes de aterrizar.

El viceministro de Régimen Interior y Policía, Pedro Villa, informó de que la Policía emitió una orden de captura internacional contra Castedo. “Hay la orden de captura. Lo que pasa es que ella ha ingresado de manera ilegal por lo tanto corresponde que la expulsen de Brasil”, dijo la autoridad.

Horas antes, el Ministro de Obras Públicas de Bolivia, Milton Claros, dijo que Castedo tenía la atribución de detener el avión y que sus observaciones fueron posteriores al accidente. “En el plan de vuelo no hay ninguna observación”, aseveró Claros.

La mujer enfrenta un proceso penal en Bolivia junto a otras cinco personas, entre ellas, Gustavo Vargas, un piloto militar jubilado que trabajaba como gerente de LaMia, línea áerea que operaba vuelos chárter económicos y cuyos clientes eran principalmente clubes de fútbol.

Un juez de medidas cautelares envió a Vargas al penal de manera preventiva mientras es investigado por incumplimiento de deberes, tráfico de influencias y homicidio culposo. “No me pueden echar la culpa a mí, los fiscales saben que hay dos dueños”, dijo Vargas durante su audiencia.

Su hijo, Gustavo Vargas Villegas, era hasta el jueves Director del Registro Aeronáutico y aprobó la matrícula de la aeronave siniestrada. Fue detenido por presunto tráfico de influencias.

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