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El arte y su cercanía con la gente


Marina Paolinelli Rudsky
Universidad Católica de Santiago de Guayaquil
miércoles, enero 25, 2017
Una de las características esenciales al arte es que está dirigido a un receptor, tiene una función en la comunicación. Sabemos que el acto creativo se completa en la mirada del otro; en el caso de las artes visuales, como su nombre lo indica, exponer la obra, ser vista es fundamental. Esa es la razón […]

Una de las características esenciales al arte es que está dirigido a un receptor, tiene una función en la comunicación. Sabemos que el acto creativo se completa en la mirada del otro; en el caso de las artes visuales, como su nombre lo indica, exponer la obra, ser vista es fundamental. Esa es la razón de ser de instituciones como museos y centros culturales, difundir, hacer posible que las comunidades se acerquen a la producción  de los artistas, con la posibilidad de elaborar un reflexión sobre lo que está ocurriendo en nuestras sociedades, sus problemáticas, sus estéticas, que se revela en la obra de arte, el documental, la fotografía, para darles algunos ejemplos.

No solo las instituciones que poseen una estructura física o espacios de exhibición pueden acercarnos a la producción de los artistas, o son capaces de armar una plataforma de difusión para el disfrute y consumo del arte; también se han creado otros espacios, que no son permanentes, pero que periódicamente reúnen una selección válida de lo mejor del arte de una región, de un país, o de varios. Es el caso de Arte Feria Quito, la primera realizada en Ecuador y cuya intención fue reunir a los mejores artistas plásticos del país, según los curadores del evento, para darlos a conocer y poder así valorar y comercializar  su   obra.

En Latinoamérica son muy visitadas las ferias internacionales como ARTBO, de Colombia y ArteBA  de Buenos Aires, entre otras capitales; estas ferias tienen como finalidad, además del encuentro con los artistas, generar espacios para la crítica de arte y que los curadores internacionales conozcan la producción artística del país y emitan sus comentarios.

En el caso de la Galería Mirador de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil,  cuyo objetivo es difundir el arte realizado por artistas ecuatorianos, la idea es mantener un espacio con una programación sólida donde periódicamente se están exponiendo artistas con estilos, temáticas  y técnicas diversas.

En lo que tiene que ver la difusión de los eventos y la programación, la Universidad, a través de su departamento  de comunicación y Marketing, utiliza estrategias digitales y de promoción que logran una convocatoria interna importante, ya sea solicitando la ayuda de los docentes, o a través de la página web institucional y las redes sociales. Asimismo, el Centro de Difusión Cultural realiza difusión, mayoritariamente  enfocada a los medios de Comunicación, locales y nacionales.

Es importante señalar que nuestra programación, al preocuparse por las manifestaciones culturales en general, constituye un espacio extracurricular para estudiantes, y un punto de encuentro de la comunidad universitaria y el público externo interesado.

Existe  un contacto permanente, a través de participaciones conjuntas,  con otras instituciones de la cultura local, que tiene el objetivo de establecer acciones de interrelación. Entre estas instituciones amigas podemos nombrar a  la Casa de la Cultura del Guayas, el Municipio de Guayaquil, el MAAC, Museo Nahím Isaías y algunas interesantes galerías privadas de la ciudad.

Sobre este tema, forma parte de nuestras políticas culturales valorar otros encuentros que resultan interesantes para nuestros jóvenes estudiantes.  El Festival de Artes Libres, FAAL, organizado por el Municipio de la ciudad, por ejemplo, es un espacio donde los artistas trabajan sus obras, al compás, del caminar en medio de la observación de los transeúntes, que miran  con extrañeza, con gusto o con indiferencia el trabajo manual de los artistas, este es un ejemplo de acercamiento a las artes.

En el pasado no existía este acceso del colectivo a la cultura, porque el arte ha tenido -históricamente- la idea de estar dirigido a una élite. Un ejemplo de ello son las galerías privadas, que fundamentalmente son visitadas por compradores o por quienes tienen  interés en un determinado artista;  el ciudadano común no se atreve a entrar. Esa idea es la que está cambiando gracias a Agendas más amplias, que incluyen artistas jóvenes con propuestas inclusivas y técnicas que se salen del formato del cuadro para comunicar otras preocupaciones. La galería de la universidad tiene una  demanda permanente gracias a una programación que combina arte joven emergente, instalación, objeto, documentación, acción, con el arte tradicional  y formalmente aceptado.

El arte contemporáneo necesita una apertura sí, pero también necesita una preparación más amplia de nuestros públicos para que se salga un poco de lo convencional, que se abran hacia otras ideas que involucran una narrativa o soportes distinto al bidimensional.  En la Universidad tuvimos una muestra interesante donde el artista cubrió unas supuestas esculturas con plástico negro, la pregunta frecuente: ¿qué quiere decir el artista? Entonces, siempre el arte contemporáneo tiene una curaduría previa y concepto, con esas pautas el espectador tiene herramientas para elaborar una reflexión. No hay que subestimar el poder del arte para el cambio, tampoco al espectador. El arte quizá puede ser el malestar de una época… pero eso es bueno, normalmente  es el inicio del mismo arte, hay un malestar que se quiere expresar y cómo  lo expreso no solo es el asunto, también qué es lo que produce rechazo, reflexión o gusto en los espectadores.

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