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Todos son de centroizquierda o centroderecha, la derecha y la izquierda han desaparecido


Modesto Correa
Universidad Casa Grande
domingo, febrero 5, 2017
El último gran debate que ha podido presenciar el Ecuador fue el de las elecciones de 1984, entre Rodrigo Borja y León Febres Cordero. Fue un debate muy político, porque las elecciones estaban muy cerradas, con expresiones criollas, como cuando Febres Cordero dijo que el Doctor Rodrigo Borja no conocía Guayaquil. En las elecciones del […]

El último gran debate que ha podido presenciar el Ecuador fue el de las elecciones de 1984, entre Rodrigo Borja y León Febres Cordero. Fue un debate muy político, porque las elecciones estaban muy cerradas, con expresiones criollas, como cuando Febres Cordero dijo que el Doctor Rodrigo Borja no conocía Guayaquil. En las elecciones del 86, hubo más que un debate, un foro donde los candidatos respondieron a varias preguntas que no llegó a ser uno totalmente formal.

Ahora, ¿por qué Ecuador no ha sido posible institucionalizar un debate entre los aspirantes a la Presidencia de la República? Es una pregunta pertinente y muy válida, sobre todo ahora que ha terminado un proceso electoral en Estados Unidos, donde la regla es debatir.

Puede ser un tema cultural, en el sentido de que los candidatos tienen propuestas muy propias y no programáticas del partido al que representan. Por ejemplo, en Estados Unidos están el Republicano y el Demócrata y punto. Son dos tesis, dos proyectos, pese a que parten de las primarias con más candidatos. En Ecuador muchas veces ni siquiera sabemos cuántos candidatos vamos a tener en el escenario.

Otra cosa curiosa de los procesos electorales en Ecuador es que en cada nueva elección aparecen nuevos partidos, nuevos movimientos que no representan ni siquiera tendencias. Porque sus tesis no están bien definidas, son confusas. Ahora, por ejemplo, todos son de centroizquierda o centroderecha, porque la derecha y la izquierda han desaparecido, al igual que los partidos tradicionales de esas tendencias como el conservador, el liberal, el comunista o el socialista.

Todos son movimientos y mezclas de ideologías con líderes de los que no sabemos con exactitud a qué tendencias representan. ¿Cuántos de los partidos o movimientos en los que se cobijan los ocho binomios estuvieron en la anterior elección? Hay unos que han desaparecido, otros que han vuelto a renacer y otros que participan en una campaña electoral por primera vez. Paco Moncayo regresó a la política con la Izquierda Democrática, pero ahora es candidato de una Alianza Nacional por el Cambio. Entonces no hay una tradición, no hay una historia atrás de esos movimientos, partidos y candidatos.

Por eso un debate en primera vuelta en el país realizado hace unos días por la Cámara de Comercio de Guayaquil, no cubrió las expectativas de los ciudadanos, porque todos hablaron de lo que ya se sabe. Muchos repitieron lo mismo. En primer lugar, siete de los ocho candidatos hablaron contra el Gobierno. Y todos, incluido el candidato del partido del Gobierno, Lenin Moreno, están hablando sobre los mismos temas, los mismos problemas: los impuestos, la dolarización, los petrodólares, la corrupción. No hay cómo salirse de ese círculo donde, sobre todo, hay ofertas de campaña, no programas de Gobierno.

Si hay unas 20 promesas electorales, más de la mitad coinciden. El otro tema común es el de las leyes que van a derogar, que van a hacer esto, que una Asamblea Constituyente para poder derogar otra ley. Es como si cayéramos en lo de siempre.

En la anterior elección el eje sobre el que giró toda la campaña fue sobre la crisis bancaria. Hoy ese tema salió de la agenda. Pero ahora hay muchas más ofertas de campaña porque ha habido 10 años de un Gobierno que se va. Y todo circula alrededor de eso. Es como si no hubiera ningún otro tema de importancia que tratar. Y en la realidad, hay muchos y muy importantes para la ciudadanía.

No hay propuestas claras sobre comercio exterior, productividad, competitividad en los mercados internacionales, del uso de recursos petroleros -que ya casi no quedan-, de las deudas por pagar. ¿Cuánto es la deuda externa? ¿A dónde va toda la relación con China?

Desde el inicio de este proceso electoral los siete candidatos han estado contra uno del oficialismo, eso hasta parece haberlo ayudado. Y todos dicen lo mismo sobre el Gobierno que se va. Entonces todo se vuelve muy monótono, muy repetitivo. La gente quiere escuchar algo nuevo, pero desgraciadamente no hay nada en el horizonte. No hay mucho que mencionar, porque casi todo está dicho. Ya se sabe de qué va a hablar cada candidato, y el primer “debate” lo ha confirmado.

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