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Dos candidatos, dos planes, una elección

Jorge Calderón Salazar
Tecnológico ARGOS
viernes, marzo 3, 2017
Lenin Moreno (izq) y Guillermo Lasso son los candidatos que disputarán la Presidencia del Ecuador en segunda vuelta el próximo 2 de abril de 2017. Sus planes de gobierno están bajo el análisis de la academia.

Ecuador está en la recta final para elegir a su Presidente. Cualquier candidato que gane deberá hacer una revisión de las cifras públicas porque hay mucho nerviosismo y preocupación por los datos que se han mostrado en los últimos años no reflejan la realidad económica del país, especialmente los relacionados a empleo, inversión, deuda, entre otras.

En lo que respecta a los planes de gobierno que han presentado los candidatos Guillermo Lasso y Lenin Moreno, quienes se enfrentarán en una segunda vuelta electoral, son opuestos. Lasso presentó un plan bastante ordenado, describe las distintas situaciones que hay en los diferentes ejes del país: social, institucional, económico y a partir de esa problemática plantea propuestas de solución. En el caso de Lenin Moreno se destaca el tema de la década ganada y todos los beneficios que ha recibido el país en las distintas esferas y sectores, pero no se observa un plan enfocado en ejes concretos.

Hay que recordar que cuando llegó Lenin Moreno de Ginebra en su primera intervención pública dijo que iba a trabajar en el plan de gobierno; después, Rafael Correa entregó el plan y dijo que lo trabajó el buró político de Alianza País; eso ante la opinión pública le restó credibilidad, independencia de un potencial gobierno alejado del actual mandatario. En cambio el plan de gobierno de Guillermo Lasso fue construido durante los últimos cuatro años y en él participaron distintos grupos y sectores a través de reuniones periódicas en las que intervenían diversos representantes con el objetivo de construir mejores condiciones de vida para los ciudadanos, en el caso de un potencial gobierno.

Por eso, insisto, lo que se observa es que son planes diametralmente opuestos. Lenin Moreno parte de que todo está bien y con la visión simplista de que hay que continuar; en cambio Guillermo Lasso repara en que algunas cosas que el gobierno realizó no están del todo bien y se puede mejorar y aquellas que marchan bien deben reforzarse. De hecho, si se busca un verdadero crecimiento y desarrollo del país hay que mejorar lo existente.

Las propuestas de leyes

En caso de que el vencedor de esta elección sea Guillermo Lasso tendría un panorama complicado en la Asamblea, pues según los datos del Consejo Nacional Electoral (CNE), Alianza País sería mayoría en el Parlamento con aproximadamente 73 asambleístas de 137, eso es bastante adverso para la aprobación de leyes, porque es muy probable que la oposición de Alianza País sea total a un potencial gobierno de Lasso; sin embargo, él ha planteado que va a recurrir a todas las fuerzas políticas para generar alianzas puntuales en base a los distintos proyectos que presente. Pero ahí tendría dos panoramas: la una es negociar adecuadamente con cada una de las bancadas y tener un apoyo y la segunda es convocar a una Asamblea Constituyente -siguiendo la misma estrategia que aplicó Rafael Correa hace más de 10 años- y cambiar la Constitución, llamar a elecciones y en ese escenario lograr una mayoría adecuada que le permita dar paso a las leyes.

Aunque Lasso piense, incluso, en el hecho de proponer una consulta popular, esto tendría que pasar por la Corte Constitucional y también es un organismo que estaría en contra. De hecho, actualmente todos los poderes del Estado o instituciones importantes como la Fiscalía y la Contraloría no serían afines a un gobierno de Lasso.

En cambio, si Lenin Moreno alcanza la primera magistratura tendría un escenario mucho más sencillo en el tema de leyes porque va a contar con una mayoría simple garantizada y una mayoría absoluta que en estos días se definirá. De esta manera será mucho más fácil gobernar, dado que los otros poderes del Estado tienen cercanía con el actual gobierno.

En ese sentido y con todos estos escenarios se observa que Guillermo Lasso ha trabajado un plan de gobierno ordenado, estructurado y puntual en las cosas que pretende solucionar y denota los problemas a raíz de las mismas cifras del gobierno. Plantea por ejemplo cifras de salud, acceso a la educación, de nivel de empleo… ha utilizado las estadísticas gubernamentales que son públicas y de fácil acceso a través de las cuales refleja esa realidad con números y a ellos plantea propuestas de solución concretas y ajustadas a la realidad del país.

En cambio, el plan de gobierno de Lenin Moreno tiene bastante retórica, da muchas vueltas alrededor de la década ganada, pero no muestra cómo va a solucionar los problemas estructurales del país en temas relacionados al empleo, la inversión, el ingreso de divisas, y en especial el de deuda.

Ninguno de los candidatos detalla completamente cómo logrará cumplir con cada una de las propuestas. En el caso de Lasso su forma de actuar está enfocada en ser eficiente con los recursos que dispone; si bien ha indicado que reducirá el tamaño del Estado esto lo logrará eliminando aquellas dependencias gubernamentales que no muestran resultados palpables; precisamente esto es lo que le ha servido a Lenin Moreno para decir que si gana Lasso va a aumentar el desempleo porque va a despedir a burócratas. Moreno, como se mencionó, usa más las retórica de la década ganada pero muy escasamente señala cómo será su gobierno y el tipo de políticas económicas a las que recurrirá.

Lasso habla también de reducción de impuestos y se calcula que serán unos USD 3.000 millones que se direccionarán automáticamente al consumo de las familias y eso va potenciar el aumento de la recaudación tributaria, pero hay que tener presente que hay una estructura del Estado atada a un nivel de gastos y a un nivel de ingresos tributarios y no se lo va a conseguir inmediatamente el efecto deseado. Políticamente se lo puede hacer, en la práctica eso lleva su tiempo. En cambio Lenin Moreno no muestra tampoco cómo lo va a hacer.

Las propuestas están planteadas y es el ciudadano quien decidirá su voto en las elecciones del próximo 2 de abril. Es importante leer cada una de ellas y sacar sus propias conclusiones. Recordemos que en democracia, es importante la alternancia.

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