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El Estado Islámico está cerca del fin, pero el terrorismo está latente

Isidro Fierro
Universidad de Especialidades Espíritu Santo
miércoles, marzo 29, 2017
ISIS ha perdido el centro de su poder geográfico en Oriente Medio, pero las enseñanzas extremas del Islam se han diseminado en Occidente y los ataques no terminan. El mundo vive un choque de civilizaciones, hay que ver qué nuevo nombre adoptan los radicales.

Aparentemente las acciones internacionales muestran un debilitamiento por parte del ejército del Estado Islámico: el Observatorio Sirio de Derechos Humanos dio a conocer que las fuerzas del gobierno sirio arrebataron en los últimos dos meses el control de 150 localidades del norte y el este de la provincia de Alepo a este grupo terrorista; también las fuerzas de seguridad de Irak los expulsaron de otro barrio ubicado en la zona occidental de Mosul; se recuperó además de su poder el aeropuerto de Tabqa en el norte de Siria… sitios emblemáticos que estuvieron ocupados por ISIS.

Sin embargo, la presencia de estos grupos terroristas es cíclica porque sus células revolucionarias de fundamentalistas islámicos puede resurgir en cualquier momento y saldrán con otro nombre, con otros líderes porque esas escuelas en donde se adoctrina el odio hacia el Occidente están ahí, no mueren. En ese sentido, pueden surgir en otro lugar, en otro territorio, en donde tengan las condiciones necesarias para hacerlo. Quizá no se llamen Estado Islámico como tal, pero el nombre es lo de menos, lo importante es que no mueren.

Por la debilidad del Estado Islámico se puede generar un vacío de poder a raíz de que están perdiendo el control en su espacio geográfico tradicional. Por ejemplo, una de los sitios importantes que está en control de ISIS es la Presa de Tabqa, la más grande de Siria, que ya ha sido una parte bombardeada por Estados Unidos; este sería uno de los puntos finales en los que está el Estado Islámico y este lugar cobra importancia porque es uno de los más grandes suministros de agua. Además, se los ha alejado de las bases petroleras, que es lo que los financiaba. En sí han perdido el control central de la parte geográfica de su desenvolvimiento.

A esto se suma las muertes de los líderes de los otros grupos extremistas como Al Qaeda. El 19 de marzo pasado, el gobierno de Estados Unidos informó el bombardeo de Qari Yasin, acusado de participar en numerosos atentados. Pero se trata de grupos que están conectados con una misma ideología, con el mismo fin, el mismo objetivo y la misma meta. Se trata de grupos que tienen otras fuentes de liderazgo y la idea en común es islamizar Europa, incrementar su presencia en ese continente y sobre todo sembrar terror en Occidente.

Ahora se observa una falta de liderazgo, pues han muerto muchos de ellos pero eso es algo temporal. Próximamente saldrá otro grupo y tomará la batuta para sembrar el terror en esa región. Es un hecho que el Estado Islámico va perdiendo terreno en Medio Oriente, sin embargo, los ataques siguen en Occidente; a pesar de que se ha desmentido que el policía atacante del Parlamento Británico tenga conexión con los yihadistas –este grupo se atribuyó el atentado- se trata de células que se esparcen y pierden el norte, el objetivo común, pero igual hacen daño en Europa, en Estados Unidos, en el Sur Este Asiático. En sí se trata de células que vienen de una rama inicial. En ese sentido se esparce también el ataque a otras latitudes. Por ello hay que hacerles un seguimiento porque tienen sus aliados.

El tiempo en que otro grupo empieza a sembrar el terror es un proceso largo pero lo único cierto es que va a pasar porque cambian los liderazgos pero los objetivos se mantienen. Esto tienen que ver con los choques de las civilizaciones.

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