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La presión popular aceleró el sistema informático para finalizar los escrutinios

miércoles, marzo 1, 2017
Lo que ha pasado desde el domingo de las elecciones ha sido un hito histórico, tan importante como el del retorno a la democracia en los años ochenta, porque el pueblo, que según el concepto de la democracia es: ” Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir […]

Lo que ha pasado desde el domingo de las elecciones ha sido un hito histórico, tan importante como el del retorno a la democracia en los años ochenta, porque el pueblo, que según el concepto de la democracia es: ” Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes” , fue quien salió a las calles a manifestar su voluntad, hizo respetar lo expresado en las urnas.

El domingo, los ciudadanos tenían la expectativa de que el Consejo Nacional Electoral (CNE), con todos los mecanismos informáticos que había implementado y había promocionado, podría entregar los resultados definitivos de las elecciones presidenciales al final del día, tomando en cuenta que a las diez de la noche, terminadas las elecciones a las cinco de la tarde, ya tenía el 80% de las actas escrutadas. Eso nunca ocurrió y toda la madrugada el portal del CNE, no variaba mayormente , sin actualizar ninguno de los datos.

Esa situación movilizó inmediatamente a los ciudadanos a las afueras del Consejo Nacional Electoral, porque todos querían conocer los resultados. Indistintamente de quién pasaba a la segunda vuelta electoral, todos manifestaban el querer saber quiénes fueron los favorecidos con el voto popular.

Ahí, con la movilización de los ciudadanos, es cuando la democracia triunfa, por eso es posible hablar de un hito histórico, de una movilización continua que duró tres días. Y finalmente fue la presión popular la que aceleró al sistema informático a finalizar los escrutinios en tres días, porque al principio todo era ambiguo.

Primero decían tres, luego cinco días, pero tanta fue la presión de la movilización ciudadana que los escrutinios se terminaron finalmente a los tres días. Eso también evidenció que, sin duda, el sistema informático debe mejorarse en la segunda vuelta electoral, para que los votantes, una vez terminada la votación, no tengamos que esperar ni tres ni cuatro días para saber cuál es el nuevo Presidente del Ecuador, cualquiera que sea.

Cabe destacar que pese a las movilizaciones no hubo muertos, no hubo heridos; fue una manifestación democrática. Y ahí ayudó mucho también el discurso del Gobierno y el de los actores políticos que llamaron a la movilización ciudadana, pero en paz.

Eso no omite reconocer, sin embargo, que el Consejo Nacional Electoral, como organismo público, cumplió con su deber de proclamar resultados oficiales, nos guste o no que se haya demorado. Ese era su papel: que los votos ingresados sean contados y se entreguen los resultados reales al 100%.

Tal vez falló la estrategia comunicacional de hacer muchos anuncios en vez de dos o tres , de anunciar una hora y después otra, pero esa ya es otra historia. Esa es la parte comunicacional. Lo cierto es que objetivo de garantizar el escrutinio real y oficial al 100% se cumplió.

Un papel relevante fue el que jugaron los diferentes actores políticos, ya conocidos los resultados y antes de eso, en apoyar la defensa de la democracia. Los actores políticos primero, en algunos casos más en otros menos, defendieron la democracia y el respeto a los resultados. Y ese proceso de legitimización se dio por el movimiento de los ciudadanos. Ellos legitimaron el proceso como tal.

En esos momentos el Gobierno también actuó con prudencia al hablar de esperar los resultados oficiales y al anunciar después, cuando ya las tendencias eran irreversibles, que solo le faltó medio punto para ganar la Presidencia en la primera vuelta.

El papel del Gobierno en estas jornadas fue más mediático, de marketing político. Con el 80% de las actas escrutadas y pese a que Participación Ciudadana ya había adelantado que todas las proyecciones daban para una segunda vuelta, el oficialismo comenzó sistemáticamente a tratar de convencer que solo habría una vuelta, pero a medida que se conocían los resultados y esa posibilidad se disolvía, el discurso comenzó a cambiar.

Otro actor político, por llamarlo de alguna manera, que jugó un papel importante en estas jornadas es el de las redes sociales. Hoy estamos en el mundo de la tecnología y en el siglo de la información, si bien no todo lo que circula en las redes sociales puede ser cierto, muchas de las cosas que ahí se dicen pueden generar movilizaciones. Por eso es necesario distinguir entre lo real y falso de lo que ahí se postea.

¿Qué es lo que tiene que hacer ahora la ciudadanía? Pues seguir vigilante del proceso, que la campaña se desarrolle en el mundo real de la ideas, las propuestas y los planes de Gobierno. Que unos, por cualquier razón, se inclinen por el lado del candidato oficialista y otros por el de oposición es una historia que solo los hechos lo dirán el 2 de Abril.

Las posturas políticas de las diferentes tiendas hacia un candidato u otro ya se están dando, pero eso no significa que un candidato ya tiene la elección ganada, solo porque un partido le ofreció su apoyo. En democracia los votos no son endosables. El papel del ciudadano en toda democracia es elegir.

Estas jornadas han sido muy importantes, sobre todo, porque nos han ayudado a reflexionar sobre la necesidad de garantizar y defender la democracia con procesos transparentes, no tanto por la rapidez en el escrutinio, sino porque ese escrutinio refleje la voluntad del pueblo.

Reflexionar sobre esto es necesario, porque aquí se viene una campaña que esperemos no sea agresiva, sucia. Que se puede ensuciar más si la respuesta a la campaña sucia es más suciedad, para pelear se necesitan dos personas.

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