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La política de incentivos a la inversión debe ser una política de Estado y no un proyecto aislado


Paola Ycaza Oneto
Universidad de Especialidades Espíritu Santo
lunes, abril 24, 2017
 No se equivoca el señor Moreno al afirmar que “al pueblo le gusta” y con razón: la dolarización es el principal límite al poder de los políticos en Ecuador y se podría decir que es la razón por la cual Ecuador no ha sufrido el desastre económico de Venezuela puesto que el dólar no se puede devaluar al antojo del gobernante. No así los bolívares.

 ¿Cuál debería ser la política  comercial del próximo Gobierno? ¿Por dónde deben apuntar los cambios para tener una balanza comercial que no sea falsa?

Durante los últimos 10 años se ha implementado en Ecuador un sistema comercial mercantilista. El mercantilismo es una escuela de pensamiento económico que predominó en los siglos XVI y XVII y se basa en la idea de que el camino hacia la prosperidad de una economía es la maximización de las exportaciones netas, es decir, mantener en lo posible una balanza comercial positiva. Para ello, es necesario implementar medidas que incentiven las exportaciones y es por eso en la reunión con los empresarios el pasado martes 11 de Abril, Lenin Moreno dijo: “Tenemos que aumentar nuestra exportaciones en cantidad y calidad, tenemos que trabajar mucho en la agroindustria”, anotó.

 Es importante destacar que en Ecuador se toma muy en serio el saldo en la balanza comercial y se lo utiliza como un indicador del estado de una economía. Muchos funcionarios, incluido Moreno, miran como el peor de los males un déficit comercial, como lo haría cualquier mercantilista del siglo XVI, dejando de lado las ganancias del comercio derivadas de las ventajas comparativas.

Las salvaguardias, que se presentaron como una medida para reducir las importaciones, castigaron también a las importaciones de materias primas e insumos, perjudicando a la producción nacional y al sector exportador al encarecer su costo de producción. Así, por intentar desesperadamente mantener un superávit comercial por medio de barreras comerciales como son las salvaguardias, se terminó por afectar también al sector exportador.

Sobre “trabajar mucho en la agroindustria” es una buena noticia porque debemos enfocarnos en lo que somos buenos, en nuestra ventaja competitiva que es el sector agrícola. Si hay un punto en el que debemos concentrarnos es en la productividad, es decir, utilizar menos recursos para producir más. Para ello es importante también dejar en segundo plano el llamado “cambio de la matriz productiva”, con el cual se ha creado una industria nacional artificial con sello “hecho en Ecuador”, dejando de lado los esfuerzos de producción de sectores en lo que realmente somos eficientes: banano, camarón, cacao, flores, entre otros.

Con esto dicho, la política comercial en los próximos 4 años debería ser mucho más abierta, siendo el acuerdo comercial con la Unión Europea un excelente comienzo. Para ello hay que tener en mente que un déficit comercial no es tan grave como nos han hecho creer.

¿Cómo es sostenible la dolarización con una política del gasto público tan fuerte?

 El gobierno tiene la teoría de que la dolarización depende de un superávit en la balanza comercial porque el déficit de esta cuenta pondría en riesgo la balanza de pagos. Si esto fuera cierto Panamá que está dolarizado, se hubiera desdolarizado hace varios años puesto que ha soportado múltiples fluctuaciones del dólar y como consecuencia, varios déficit comerciales. Sin embargo su dolarización se mantiene a flote, su economía crece y su pobreza se reduce. El Salvador, dolarizado, también ha tenido déficit en su balanza comercial pero su economía creció y la pobreza cayó.

 Con esto dicho, el problema no parece estar en la dolarización ni en el déficit comercial sino en un gasto público: el déficit comercial debe financiarse de alguna forma, y por eso su contrapartida es un superávit en la cuenta capital. Mientras que el déficit en la balanza comercial no tiene tanta relevancia como ya se ha explicado, sí importa en qué se está gastando el gobierno con ese superávit en la cuenta capital. Si la mayoría se destina a financiar el gasto público, el país termina con una deuda pública insostenible, como es el caso del Ecuador de hoy. Así, la medida a tomar es reducir el sector público dando paso al desarrollo del sector privado.

Moreno reiteró que en su gobierno se seguirá el esquema de la dolarización. Detalló que una de ellas es que “al pueblo le gusta” porque le da certezas. “Le da seguridades, ya vivió momentos muy duros (…) sienten que eso le permite mantener la capacidad de consumo”.

 

 ¿Cómo va venir la inversión extrajera?

 Desafortunadamente el escenario actual, tanto político como económico, no es el más adecuado para atraer capital extranjero. En el aspecto económico, la recesión está instalada en el país, las perspectiva del Fondo Monetario Internacional y otros organismos extranjeros sobre la economía ecuatoriana hablan de contracción económica. Además, tributos como el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) son trabas para la entrada de dólares al país.

Con respecto al escenario político, luego de estas elecciones el riesgo país subió a 700 puntos, la cifra más alta en lo que va del año. Antes de las elecciones se había ubicado en 666 puntos, es decir, hubo un incremento del 5,1%. Esto refleja la desconfianza de prestamistas de que el Ecuador cumpla en los términos acordados con el pago de su deuda externa, ya sea al capital o sus intereses.

 Estos indicadores también ahuyentan a inversionistas que ven con desconfianza y escepticismo el continuismo del mismo partido político, cuestionan la separación de poderes y el Estado de Derecho, y observan con malos ojos los casos de corrupción que han salpicado a Ecuador como es el reciente caso de Odebrecht.

El Gobierno ha tomado algunas medidas positivas como Ley Orgánica de Incentivos para las Asociaciones Público-Privadas y la Inversión Extranjera. Lo que se busca y se espera para incrementar la inversión Extranjera es que la política de incentivos a la inversión sea una política de Estado y no solo un proyecto específico aislado.

¿Qué tan efectivo es un consejo consultivo de producción y tributario, cuando ya existen instituciones que regulan el plano económico y financiero de todo el país?

 Como mencioné con anterioridad, es difícil hablar de institucionalidad en un gobierno con mucho poder y pocos contrapesos, especialmente en los planos económico y financiero. Más instituciones no necesariamente significa más institucionalidad pero sí podría significar más restricciones. Mientras este consejo consultivo, tenga apertura a distintos sectores, tenga diversidad de voces y no caiga en favoritismos, podría funcionar.

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