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La violencia en los estadios debería ser abordada como un problema de Estado


Rafael Jorda Gomez
Universidad San Francisco de Quito
lunes, abril 24, 2017
La erradicación de la violencia en los estadios debe venir de un lado preventivo y no tanto reactivo. Es un tema de educación y civismo.

Para contextualizar el tema de la violencia en los estadios es necesario explicar cómo se originó. Dos de los episodios más grandes estuvieron relacionados con Inglaterra, el primero en 1985 con la tragedia de Heysel donde fallecieron 39 personas, y el segundo en  1989 con la tragedia de Hillsborough donde fueron 96 las víctimas mortales. Estos hechos marcaron el punto de partida para que los organismos competentes adoptaran las medidas más fuertes con el fin de erradicar la violencia en los escenarios deportivos.

Posteriormente se produjo una expansión de los famosos hooligans de inglaterra hacia América Latina, donde evolucionaron hacia lo que hoy aquí se conoce como “barras bravas”.

Esta emigración ayudó a que proliferara la violencia en los estadios en la región, contrariamente a lo que ocurría en Inglaterra y a Europa donde se ha ido reduciendo, ¿por qué?

En términos generales, en América Latina no se aplican los manuales que hay en temas de seguridad ni se toman como referencia los reglamentos aplicados en Europa.

Por ejemplo, existe el reglamento de la FIFA, un manual que involucra a los  espectadores, clubes, Federaciones de Fútbol y Ligas profesionales. En el Ecuador no se lo aplica de manera exhaustiva. Ese reglamento da pautas a seguir a todos los organismos de seguridad del Estado, el Ejército y todos los actores deben converger en una sola dirección. Para eso se necesita un espacio de interacción de todos esos actores.

El reglamento de la FIFA está allí en teoría y todas las Federaciones deberían cumplirlo; sin embargo, es complicado para el aficionado ver si se cumple o no ya que abarca muchas áreas, desde las gestiones de seguridad, la venta de entradas, el  aforo en los estadios, las medidas técnicas estructurales de los escenarios, el  control de las multitudes, la gestión de grandes masas y los servicios de emergencias, entre otros.

Una de las estrategias para erradicar la violencia en los estadios del país sería primero adaptar ese reglamento a la realidad del Ecuador. Quizá no es Inglaterra o Argentina, países que mantienen una buena y mala práctica de benchmarking, una metodología para seleccionar y aprender de los mejores de la industria deportiva, pero todo es cuestión de voluntad.

Sin embargo,la realidad es que no es posible tomar este reglamento y aplicarlo de pies a cabeza en el país, porque son  distintas, pero puede ser una base para trabajar con los hinchas, las Federaciones, los organismos de seguridad y otros entes de control.

Hace unos años el Municipio Quito, por ejemplo, decidió quitar las rejas en los estadios para iniciar un trabajo de concientización con los hinchas. Estas rejas fueron instaladas para que nadie pudiera lanzar nada al estadio; sin embargo, al final se probó que esa vallas incitaban mucho más a la violencia  porque las personas se sentían atrapadas en un espacio.

La erradicación de la violencia en los estadios debe venir de un lado preventivo y no tanto reactivo. Es un tema de educación y civismo. Poner rejas y dictar medidas que buscan evitar la agresividad de una persona en el estadio son contraproducentes. Cuatro años después de haber quitado las rejas en el estadio de Atahualpa en Quito las autoridades pudieron constatar que la violencia no se había incrementado en los últimos años.

La tolerancia es la esencia de cualquier deporte. En el fútbol al igual que otras disciplinas son clave la tolerancia, el respeto, la camaradería. Lo que se ve en la cancha.

La violencia en los estadios debería a ser abordada como un problema de Estado, porque esta situación no solo debe recaer en los clubes y en los estamentos que regulan el deporte en cada país. Es decir, debe ser abordada de manera integral y coordinada. Es un tema que debe involucrar a todos los actores, desde las ONG hasta los cuerpos de seguridad.

Esto es un tema también jurídico ya que existen manuales de buena práctica en los estadios que no son legislaciones y cada país podría adaptarlos a sus realidades.

Ecuador por suerte no vive el extremo de violencia que se ha visto en los estadios de Argentina; sin embargo, aun así hay mucho por hacer para erradicar de raíz ese problema.

En el fútbol internacional hay muchos ejemplos que se pueden tomar como referencia. Hace dos semanas jugaron el Besiktas contra el Lyon, en Francia, por la Europa League. Allí se registró una pelea en el estadio y simplemente el partido fue suspendido y ahora los equipos están condicionados. Si se llega a detectar un incidente más en los próximos tres años, de cualquiera de los equipos, directamente quedarían fuera de la Europa League, esta fue la medida adoptada por la UEFA.

En el caso de Ecuador, hace falta un plan integral en la materia,  no es un tema de poner más medidas restrictivas para cortar de raíz la violencia, eso tiene que ir de la mano con  más control y mayor educación.

En América Latina ir a ver un partido de fútbol todavía es una actividad de riesgo. Hay partidos y partidos pero ir a ver algunos partidos con la familia no es recomendable.

Eso no ocurre en países donde hay regulaciones fuertes. En España, por ejemplo, ir a ver un partido de fútbol con los hijos es como ir a disfrutar de un concierto de música clásica porque  hay control, orden y medidas restrictivas.

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1 Comments

  1. Víctor Molina 27 abril, 2017

    La violencia en los estadios está promulgada a veces de una mala canalización de energía incluso por parte de los equipos de fútbol y los mismos jugadores. Hoy se tiene la práctica que ir a un partido es una guerra donde ganan unos y los otros deben quedar aniquilados, a pesar de las rivalidades deportivas ese mensaje debe erradicarse para dar paso a que los hinchas convivan en paz, tal y como pasó en Alemania entre los aficionados de Borussia y Mónaco. Saludos desde Trujillo Venezuela, soy estudiante de Comunicación Social.

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