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El gabinete de Lenín Moreno tiene un matiz multicolor, pero hay que darle tiempo


Jorge Calderón Salazar
Tecnológico ARGOS
jueves, mayo 25, 2017
El nuevo gobierno debe reforzar la dolarización y arreglar el peso que la deuda tiene ahora en la economía ecuatoriana que pasa ya los $60 mil millones, los bonos y preventas vencen entre el 2017-2023. El ecuatoriano que no votó por Moreno debe darle un voto de confianza, porque los problemas son muy grandes.Sin duda serán 4 años de grandes retos y desafíos en todos los ámbitos, político, económico y social, pero también es el momento histórico para conseguir grandes y transcendentales objetivos nacionales.

Durante el gobierno de Rafael Correa el país registro importantes avances, sobre todo en el área social, gracias al importante flujo de recursos extraordinarios generados debido el incremento en los precios del petróleo, así como también, por la recaudación tributaria. Eso le permitió realizar una significativa inversión social, pero basada en ingresos temporales antes que en ingresos permanentes, como debería ser.

En 2014, sin embargo, hubo una importante reducción de estos ingresos, en especial por la caída en los precios del crudo, eso significó un retroceso en los indicadores de lucha contra la pobreza y las tasas de empleo, reflejado en las estadísticas de los institutos responsables de levantar y consolidar esa información.

Todo Gobierno tiene entre sus objetivos la reducción de la pobreza, y mejorar en la calidad de vida de la población… pero estas metas deben sostenerse en el tiempo y lo lógico es que los programas sociales estén vinculados a ingresos permanentes y no temporales.

Por ello, el próximo Gobierno deberá generar estrategias urgentes que ayuden reducir los índices de pobreza que existen en la nación, pero con ingresos permanentes; no se pueden frenar por ejemplo los programas sociales por una reducción del precio del petróleo o cualquier shock externo.

Es evidente que quedan algunas tareas pendientes del gobierno de Rafael Correa que debe asumir el nuevo mandatario Lenín Moreno.

La primera de ellas es el comercio exterior. El gobierno anterior manejó la política comercial con un criterio político e ideológico antes que técnico, dejó de lado, por ejemplo, la negociación de un acuerdo con Estados Unidos que se inició en el gobierno de Lucio Gutiérrez y después simplemente abandonó las negociaciones con la Unión Europea, que luego debió retomarlas.  Reforzar el comercio exterior, es vital para la economía ecuatoriana; esto ayudaría a obtener un importante flujo de divisas y, debería mirar hacia aquellos países o bloques regionales con un importante poder adquisitivo, donde los productos ecuatorianos se posicionen y que, de alguna forma, se los dejó de lado para privilegiar a grupos como el ALBA,  integrado por países con economías que producen bienes similares a los ecuatorianos.

La llegada de capitales es una prioridad para la economía de Ecuador ya que nos ubicamos entre los cinco países de América Latina con menor recepción de inversión extranjera directa. Según cifras del Banco Central, en 2016 cerró con menos de mil  millones de dólares en ese rubro, disputando los últimos lugares con países como Venezuela, Haití, Bolivia y  Paraguay.

Es relevante saber que un país no solo depende de buenas leyes para atraer capitales; en Ecuador hay una legislaciones tales como la Ley de Alianza Público-Privada, el Código Orgánico de la Producción, entre otras; pero sin confianza no hay inversión. La palabra confianza es un término clave, porque el inversionista necesita una percepción positiva del país al que va a llevar sus capitales.

El nuevo gobierno necesita dejar ese discurso confrontativo con el sector empresarial, tanto interno como externo. Eso no ayudará al país a captar recursos frescos.

En estos 10 años lo que sí hubo fue también una fuerte inversión en infraestructura. Eso es evidente, las obras están ahí; sin embargo, se hace necesario revisar la calidad del gasto. Hay obras como la plataforma financiera que en cuestión de tres años se duplicó su valor; también está la Refinería del Pacífico, en la que el gobierno ha invertido más de $1.500 millones y la obra todavía tiene cero infraestructura.  El gobierno entrante tiene que asegurarse de que la inversión en nueva infraestructura sea un gasto eficiente y no esté en función de un fin político o electoral.

El tema del estado de la libertad de expresión es necesario revisar porque los inversionistas la ven como parte de una sociedad democrática que respeta, acepta ideas y propuestas de bancadas que no son del Gobierno. Es necesario que los parlamentarios del oficialismo y la oposición trabajen en pro de un solo país.

Una de las estrategias para lograr un mejor país sería que el Gobierno se siente a conversar con la oposición e incluso con el mismo Guillermo Laso para tender puentes y trazar objetivos nacionales. El diálogo y la pluralidad son fundamentales.

Con respecto al nuevo gabinete de Lenin Moreno tiene de  todo, nuevos rostros… es un matiz multicolor, pero hay que darle tiempo y sobre todo, otorgarle una duda razonable…

Por ejemplo, Eva García es una persona proba que va a tender puentes con el empresariado. Hay que darle la oportunidad al ministro de Finanzas que debe reforzar la dolarización y arreglar el peso que la deuda tiene ahora en la economía ecuatoriana. Una deuda que pasa ya los $60 mil  millones, los bonos y preventas vencen entre el 2017-2023. El ecuatoriano que no votó por Moreno debe darle un voto de confianza, porque los problemas son muy grandes.

A pesar del gasto público es enorme; el gobierno entrante debería pensar en reducir los  ministerios y tomar como referencia a países como Colombia que  lo  hizo hace ya más de un año y medio y redujo de 31 a 15 Ministerios.

Definitivamente los primeros  100 días de gobierno será un termómetro para medir cómo Lenin Moreno va a llevar al país. Es un  indicador para que los ecuatorianos sepan si el nuevo gobernante irá por el camino correcto.

Las primeras decisiones que tome podrían  alentar la economía desde el punto de vista privado. Por lo pronto, está demostrado que cuando una economía se basa en el  gasto público, como el caso del gobierno de Correa, enfrenta problemas porque no es sostenible en largo plazo, pues por la experiencia vivía se convierte en un Gobierno sin recursos, con atrasos en el pago a los proveedores, que comienza a endeudarse para cubrir el gasto corriente. El nuevo presidente debe darse cuenta de que el eje de la  economía debe ser el sector privado.

Sin duda serán 4 años de grandes retos y desafíos en todos los ámbitos, político, económico y social, pero también es el momento histórico para conseguir grandes y transcendentales objetivos nacionales entre todos los actores del país, sin duda las siguientes generaciones valorarán de sobremanera los sacrificios que realice este gobierno.

 

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1 Comments

  1. Mercedes Benavides 27 mayo, 2017

    En Ecuador, en los ultimos 10 años hemos tenido fuerte inversion extrangera, pero Rafael Correa siempre cuido que no venga al pais cualquier inversion,; es decir aquella que solo viene para saquear los recursos naturales y van dejando la miseria y destruccion en el pais en donde los gobiernos entreguistas les permiten. En Ecuador las inversiones han sido enmarcadas en el ganar y ganar para el pais y el inversor, pero siempre cuidando primero el bienestar del ser humano y luego el de la naturaleza. Sepan Uds que Ecuador y en el gobierno de Rafael Correa se hizo la primera constitucion que otorga derechos a la naturaleza y que en estos 10 años han sido respetados a plenitud por el Gobierno de Rafael Correa.

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