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Plan International y la USFQ buscan romper el círculo vicioso en el tema de la violencia hacía las niñas


Raenyira Briceño pazos
La Conversación EC
domingo, julio 2, 2017
La investigación halló que existe confusión en los padres a la hora de educar a sus hijos sin violencia; es decir, por un lado, están seguros de que los niños tienen sus derechos, pero por el otro no saben cómo disciplinarlos sin utilizar la violencia.

Rosana Viteri, coordinadora de Plan International Ecuador junto a otros investigadores, pusieron al desnudo la realidad en la que viven ocho de cada de diez niñas en cinco provincias de la sierra ecuatoriana.

El estudio denominado Patrones de la violencia hacia las niñas en el Ecuador, hace un mapeo de las percepciones de las madres, los familiares y las autoridades sobre la violencia ejercida cntra las niñas e intenta comprender los patrones culturales que hacen de esta parte de la cotidianidad sobre todo en las comunidades indígenas y rurales.

El estudio se realizó con el apoyo de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y un grupo de investigadores entre ellos sociólogos, antropólogos y psicólogos. Quienes a través de juegos lúdicos, grupos focales y entrevistas descubrieron cifras y testimonios crueles sobre esta forma de violencia.

Según la investigación, el 82,5% de las madres de las zonas rurales e indígenas de Cañar, Cotopaxi, Chimborazo, Azuay y Pichincha piensan que las niñas, en algún momento de su vida, deben sufrir algún tipo de violencia.

Uno de los objetivos del estudio, según los investigadores, fue tratar de romper el círculo vicioso que existe en torno a la violencia hacia las niñas y plantea diferentes retos. La investigación se adentra en un entorno donde la violencia es un patrón de conducta y se incorpora en la vida familiar desde tempranas edades.

La mayoría de las familias abordadas en el estudio confesó que las niñas indígenas asumen que deben ser sumisas y pacíficas, mientras que el patrón preferido de masculinidad es el de ser fuerte y por ende violento, algo que se aprendería a temprana edad. Este esquema de conducta, según la investigación, se ha mantenido a lo largo de la vida en las comunidades y va repitiéndose de generación en generación.

Los padres y las madres entrevistadas aseguraron, durante la investigación, que no avalan la violencia, pese a que en la realidad se ejerce en un porcentaje muy alto de familias.

En el caso de las niñas, la autoridad la ejerce la mamá, en el niño el papá, de ahí que la violencia física está más concentrada en los niños mientras que la violencia psicológica se práctica en un mayor porcentaje en las niñas.

La investigación halló que existe confusión en los padres a la hora de educar a sus hijos sin violencia; es decir, por un lado, están seguros de  que los niños tienen sus derechos, pero por el otro no saben cómo disciplinarlos sin utilizar la violencia.

Cartas de sueño para niñas es también una iniciativa de Plan International para conocer como ellas visualizan la violencia ejercida en su contra en sus comunidades. Los grupos focales y los juegos lúdicos confrontaron las dinámicas y condiciones sociales en las que viven.

En cuanto a la falta de denuncias sobre casos de violencia sexual y la ausencia de repuesta de las autoridades, la investigación determinó que una de las causas es que son abordadas por las comunidades con la justicia indígena y no con la ordinaria.

Las autoridades entrevistadas para la investigación aseguraron que ese tipo de delitos deberían ser tratados por la justicia ordinaria y no como un arreglo entre las familias.

Uno de los objetivos de la investigación sobre la violencia hacía las niñas en el Ecuador es para generar conciencia. Las niñas necesitan respuestas urgentes y las familias necesitan creer que la justicia ordinaria les dará una repuesta oportuna y a tiempo.

La investigación realizada por intelectuales como María Viteri, académica de la USFQ, y otros, es un material rico para difundir y entender por qué los niños y niñas del mundo necesitan vivir en una sociedad sana y en mundo sin violencia.

La presentación del estudio y la colaboración de la USFQ ha sido fundamental para promocionar los resultados de esta investigación. Plan International ahora cuenta con una aplicación donde está colgado el contenido.

Los patrones de violencia pueden ser cambiados y modificados. La violencia no es biológica, toma su tiempo enraizarse.

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