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La crisis existencial de AP


Juan Tibanlombo
La Conversación EC
viernes, noviembre 10, 2017
Tanta ambigüedad solo alcanza a demostrar cómo en AP se juntaron personas que podían estar con dios y el diablo, que podían acostarse comunistas y levantarse más derechistas que Marine Le Pen, porque su motor nunca fue un proyecto de país, sino su proyecto de vida. Saber dónde está el poder, para ver dónde acomodarse.

Un día son morenistas, al día siguiente son correístas. Al parecer no les interesa una agenda política y económica que pueda sacar al país de la crisis. Les interesa saber de qué lado se inclina la balanza del poder. Los del ala correísta actúan con la misma prepotencia predicada desde Carondelet durante una década. Están por encima del bien y del mal. Convocan a la prensa para tratarla como si fuera una grabadora. Nada de preguntas. Son asambleístas que llegan a decir sus verdades. Qué son leales al expresidente residente en Bélgica, que la Contraloría es usada como instrumento de persecución y, la última novedad, que no apoyarán la reforma tributaria enviada a la Asamblea, porque aumenta impuestos a la clase media.

Tanta desfachatez es posible, sin duda. Lo ha mostrado la imagen de los 23 asambleístas correístas frente a las cámaras de la prensa. La mayoría de los 23 que salieron a criticar una reforma tributaria, hasta tibia en comparación a las más de 20 aprobadas durante una década de poder absoluto, son los mismos que aprobaron o aplaudieron la subida del ISD, los impuestos llamados verdes, la eliminación de los subsidios a la gasolina súper, el proyecto de cocinas de inducción para eliminar el subsidio al gas, los impuestos para mejorar la salud de los ecuatorianos…

¿A qué juegan algunos asambleístas de AP? Viviana Bonilla que salió en la foto respaldando a Lenín Moreno, al día siguiente en la Comisión de los Económico y Tributario se sumó a las impugnaciones del PSC y CREO a la reforma tributaria. En tiempos de su exjefe eso ya le habría significado un llamado a la comisión de ética de AP, o algo así, para ser enmudecida, luego de ser acanallada en reiteradas cadenas de la Secom con el gutural estribillo de: ¡Mentira comprobada! O con la manida pregunta de: ¿Dónde estaba cuando…?

Para Bonilla, la que nada dijo sobre las 22 reformas tributarias enviadas a la Asamblea por el expresidente residente en Bélgica, las personas que tienen dos hijos, un hijo o ninguno, por cualquier razón, ya están en un posición de desventaja frente el Servicio de Rentas Internas (SRI), porque se les considera más capacidad contributiva.

“No apoyaremos medidas que vayan en contra de las clases medias y populares como incrementos de impuestos”, dijo Lira Villalva. Soledad Buendía se ha mostrado hasta preocupada porque no hay incentivos para los jóvenes que no tienen cargas familiares. Claro, se refiere a los que ganan más de $3.000 al mes, entre los que se cuentan los asambleístas.

Tanta ambigüedad solo alcanza a demostrar cómo en AP se juntaron personas que podían estar con dios y el diablo, que podían acostarse comunistas y levantarse más derechistas que Marine Le Pen, porque su motor nunca fue un proyecto de país, sino su proyecto de vida. Saber dónde está el poder, para ver dónde acomodarse.

El expresidente residente en Bélgica solo fue un peldaño más en sus vidas; su error fue creer que llegó a ser algo más que un peldaño, creer que en realidad llegó a ser la encarnación de Hugo Chávez, que a su vez creyó llegar a ser la encarnación de Fidel Castro, que a su vez creyó llegar a ser la encarnación de alguna otra encarnación, como todas las encarnaciones. Seres amorfos, llenos de clichés y vanidades.

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