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¿Cómo afecta en Ecuador el fin de la neutralidad en la red dictada por la administración Trump?


Andrés Nader
Universidad Casa Grande
martes, diciembre 19, 2017
¿Qué pasa con las empresas ecuatorianas que tienen almacenada su información en la nube, en Estados Unidos? La primera consecuencia puede ser el alza de sus costos de operación. Porque el arrendamiento de los hostings van a subir considerablemente.

El concepto primario de la neutralidad en la red gira en torno a la libertad que tienen los usuarios de consumir Internet a la misma velocidad pagando la misma tarifa; es decir, garantiza condiciones igualitarias para todos los usuarios y evita que los prestadores de servicio de banda ancha favorezcan sus propios contenidos o los de las empresas que pagan un canon más alto.

En otras palabras, con la neutralidad en la red firmada por Barack Obama en 2015 no importaba lo que un usuario cualquiera descargara, la velocidad siempre tenía que ser la misma a la hora de ver un video de Amazon o Netflix o Facebook o escuchar música en streaming, siempre y cuando el contenido esté dentro de las regulaciones de las autoridades federales de Estados Unidos. No es permitido descargar videos piratas, por ejemplo.

El fin de la neutralidad de la red rompió esa idea y las operadoras ahora tendrán vía libre para dar mayor prioridad al que paga un poco más que aquel que tiene una tarifa plana. Se acabó el principio que garantizaba a todo el mundo bajar cualquier contenido a la misma velocidad sin que las operadoras pudieran interferir.

La neutralidad en la red garantizaba que quien tenía una tarifa plana de $10 por servicio de datos, por ejemplo, pudiera ver Netflix sin ningún inconveniente, pero tras la decisión de la FCC ese plan de $10 a duras penas le va a servir para poder ver videos en Facebook, porque su conexión va a ser mucho más lenta.

El fin de la neutralidad firmada por Ajit Pai, presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC), acabó con esa posibilidad y dejó en manos de cuatro operadoras la decisión de quién tiene vía libre en la red y quién deberá esperar más tiempo para descargar música, películas, documentos….

La neutralidad en la red garantizaba que quien tenía una tarifa plana de $10 por servicio de datos, por ejemplo, pudiera ver Netflix sin ningún inconveniente, pero tras la decisión de la FCC ese plan de $10 a duras penas le va a servir para poder ver videos en Facebook, porque su conexión va a ser mucho más lenta.

Las compañías que ofrecen servicios de Internet podrían dar prioridad a unas plataformas sobre otras, independientemente de cuál sea el contenido, y afectar a medios de comunicación o portales que ofrecen películas y series de televisión, como Netflix o HBO. Comcast y Verizon, por ejemplo, tenían explícitamente prohibido acelerar o ralentizar el tráfico de sitios web y aplicaciones específicas.

Uno de los argumentos para poner fin a la neutralidad en la red fue que la regulación no permitía a las operadoras hacer inversiones para la innovación de la banda ancha, pero ¿cuáles son los reales intereses de los que pusieron fin a la neutralidad en la red en Estados Unidos, una industria capitalista con un poderío económico impresionante?

Apple ya se pronunció en contra al igual que Facebook, Google y Netflix. Todas las grandes compañías tecnológicas han expresado su decepción. Son gigantes tecnológicos que tienen responsabilidad social y siempre piensan cómo tratar de hacer llegar sus productos a más gente con menos costos.

La ley es solo un tema de negocios que beneficia a Comcast, Verizon, Time Warner y AT&T, una prueba de ello es que quien firmó la derogatoria es Ajit Pai, que trabajaba para Verizon.  

Estas empresas han trabajado arduamente para llegar con Internet a lugares muy remotos. Faceboook con su proyecto de Internet.org, Google con Google Fiber. Netflix tiene un ancho de banda adaptable para que su servicio puede ser visto por otro tipo de comunidades como las de América Latina.

La ley es solo un tema de negocios que beneficia a Comcast, Verizon, Time Warner y AT&T, una prueba de ello es que quien firmó la derogatoria es Ajit Pai, que trabajaba para Verizon.

Esta decisión va afectar a todo el mundo y en especial a América Latina y Ecuador porque nosotros somos consumidores de todos los servicios que se producen en Estados Unidos. Nosotros no tenemos servicios tan populares como Facebook y Netflix.

Esto va afectar gravemente también en los costos de las proveedoras de servicios de streaming en el extranjero. Facebook, WhatsApp podrían sufrir alteraciones. De hecho va a llegar un punto en donde Claro, Movistar o CNT no incluyan en sus planes el WhatsApp o el Facebook gratis, de hecho ya lo dejaron de hacer hace tiempo.

¿Qué pasa con las empresas ecuatorianas que tienen almacenada su información en la nube, en Estados Unidos? La primera consecuencia puede ser el alza de sus costos de operación. Porque el arrendamiento de los hostings va a subir considerablemente.

Amazon web service o Google cloud pueden tener sus propios servidores, pero el punto de anclaje lo tienen las cuatro operadoras. Todos los proveedores de hostings van a tener que subir considerablemente los costos de sus servicios a las compañías o empresas de los países extranjeros.

Actualmente nuestras conexiones pasan por muchos intermediarios. En Ecuador, por ejemplo, tenemos dos puntos por los que entra el cable submarino. Uno en Punta Carnero, que es de Movistar, y otro en Manta, que es de Telconet. Lo que podría ocurrir a corto o mediano plazo es que las empresas de América Latina comiencen a migrar a tecnologías idénticas…

Las empresas van a tener que migrar sus servicios a sistemas locales o a otros países como India, China y Rusia, pero la conectividad va a ser muchísimo más lenta. Y la decisión de la FCC también puede servir como ejemplo para que operadoras de otros países hagan exactamente lo mismo.

Actualmente nuestras conexiones pasan por muchos intermediarios. En Ecuador, por ejemplo, tenemos dos puntos por los que entra el cable submarino. Uno en Punta Carnero, que es de Movistar, y otro en Manta, que es de Telconet. Lo que podría ocurrir a corto o mediano plazo es que las empresas de América Latina comiencen a migrar a tecnologías idénticas, que la región tenga su propia versión de Facebook para interactuar.

Hay que reflexionar para qué fue creada la Internet, detrás de este proyecto había un grupo de científicos que en su momento tenía la visión de compartir documentos de investigación con otras universidades del mundo, con ese principio se abrió la Internet al público. Fue la semilla de nuevas ideas de negocios fructíferos que funcionan bastante bien, de comunidades digitales que se han vuelto incómodas para los gobiernos. Y eso está bien.

Los gobiernos, bajo ningún criterio, deben interferir sobre lo que ocurre en la red. El control de lo que circula en la red no puede estar en manos de ningún gobierno ni de cuatro empresas telefónicas. Las operadoras de Internet no tienen ningún derecho a meterse en las narices de lo que están haciendo sus usuarios porque su único trabajo debería ser garantizar que sus usuarios naveguen seguros.

Pero el fin de la neutralidad de la red da ese control a cuatro operadoras y muchos temen que con esa medida el mundo muy pronto volverá a la Internet de los años 90. Es decir, la internet tal y como la conocemos hoy puede tener los días contados. Los grandes proveedores pueden explotar su capacidad de controlar el flujo de la información, dando privilegios a aquellos portales que estén dispuestos a pagar por una mayor velocidad.

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