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Los servicios de streaming (para ver videos o escuchar música) se encarecerán con el fin de la neutralidad en la red


Redacción
La Conversación EC
viernes, diciembre 15, 2017
La nueva ley, según Singel, constituye "un muy mal mensaje para el resto del mundo, porque muestran cómo las grandes compañías telefónicas pueden dictar a los gobiernos lo que tienen que hacer".

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) de ese país anunció la derogación total de las normas de neutralidad en la internet aprobadas por el gobierno de Barack Obama en 2015. Esas normas impedían que las compañías proveedoras cobraran tarifas adicionales por un acceso más rápido a ciertos contenidos en la red.

La administración republicana, con Ajit Pai a la cabeza, ha defendido que establecer una regulación más flexible para las empresas fomentará la competencia entre ellas y mejorará la calidad de la infraestructura de red en Estados Unidos, como expresó el presidente de la FCC en su propuesta de ley, presentada el pasado mes de noviembre.

Como consecuencia negativa, el mayor peligro que representa la nueva ley es el establecimiento de un Internet de dos velocidades. Según sus detractores, las compañías de telecomunicaciones podrían favorecer así a los sitios web con los que tienen acuerdos comerciales, proporcionándoles conexiones más veloces a uno y más lentas a otros.

La FCC está ahora controlada por el gobernante Partido Republicano, que desde que Donald Trump asumió la presidencia en enero de este año propuso acabar con estas regulaciones. Básicamente, las operadoras estaban en la obligación de tratar a todo el universo digital por igual, lo que, en términos políticos, significaba que las autoridades aseguraban que las empresas que suministran el servicio no bloquearan, ralentizaran o discriminaran de alguna manera algún contenido o aplicaciones.

Las empresas que suministran el servicio tendrán a partir de ahora la libertad de experimentar con nuevos precios, priorizar o bloquear contenido, sin tener que rendir cuentas.

Esto podría tener grandes beneficios para las compañías proveedoras, según Ryan Singel, experto en neutralidad de la red del Centro de Estudios de Internet y la Sociedad de la Universidad de Stanford. “Tenemos solo cuatro grandes compañías que suministran internet inalámbrico y de banda ancha, lo cual es terrible -dijo Singel a BBC Mundo-. El 51 % de los estadounidenses solo tiene una opción para elegir su servicio de Internet”.

Estas son las consecuencias de la decisión de la FCC de terminar con la neutralidad de la Red.

Con este nuevo modelo, se estima que esas compañías podrán recaudar mucho más dinero de parte de los cibernautas y también invertir en mejoras para su servicios. “Al quitar las restricciones, estos proveedores serán los principales beneficiados, aumentarán sus ganancias, se volverán más competitivas y esto les permitirá expandirse y mejorar el servicio o llevarlo a comunidades más pequeñas”.

Pero si para las compañías traerá beneficios y en teoría ayudará a pequeñas comunidades a tener mayor acceso a la red, ¿cuáles serán las consecuencias que esto podría tener para la gran mayoría los usuarios o para las empresas que utilizan los servicios de Internet en Estados Unidos?

Uno de los primeros efectos será una subida en los precios de conexión. Pero las principales consecuencias no se van a hacer visibles de forma inmediata, según Singel, y no tendrán un efecto directo sobre los usuarios corrientes, aunque serán estos los mayores afectados.

“El voto aprobado este jueves permite a las grandes compañías proveedoras de internet buscar vías para cargar más dinero a las empresas que están en línea. Es decir, les permitirá subir los precios si quieren tener un acceso más rápido a internet”.

Hasta ahora, cualquier empresa que quisiera utilizar la red podía hacerlo independiente de su poder o envergadura. Tenía el mismo derecho un joven programador de un pueblo de Massachusetts que quisiera abrir un blog o crear una aplicación sobre los beneficios de la apicultura que un gigante como Google. A partir de ahora, las empresas podrán discriminar a qué usuarios le dan un mayor ancho de banda o a quiénes limitarán o cortarán los servicios.

“Es bueno decir que las primeras consecuencias no caerán directamente sobre los individuos. La forma más rápida de hacer dinero es detrás de las compañías que están en la red, lo que a su vez, se reflejará en la experiencia de internet de los usuarios comunes”, según Singel.

El problema, añade, es que lo anterior hará que los servicios que utilizamos en línea, como los de streaming (para ver videos o escuchar música) se vuelvan mucho más caros también.

“Netflix, por ejemplo, se volverá más cara. Como tendrán que pagar tarifas más altas por utilizar internet de mejor calidad para ofrecer sus servicios, necesitarán cobrar más también a sus usuarios para mantenerlo -explica-. Así que veremos que Internet se volverá mucho más caro en los servicios por los que pagas”.

Otros servicios, como los de ventas en línea, también pueden experimentar una subida de precios: al tener que pagar más por el servicio de internet, subirán también los precios en los productos. De igual forma, como unas compañías se beneficiarán por sobre otras, las más grandes, como Amazon, se verían beneficiadas, mientras pequeños emprendedores verán disminuidas sus posibilidades de venta.

“Como sucede en algunos países podremos encontrarnos que los servicio de Internet se vendan en paquetes, como sucede con los planes de teléfono o los canales de televisión, agrupados según el proveedor”, afirma. Singel advierte que habrá también menos servicios gratuitos: dado que las empresas que ahora ofrecen este tipo de utilidades tendrán que pagar más, si no cobran más se harán inviables desde el punto de vista económico.

“Dado que los precios para tener un mejor internet subirán y los proveedores lo podrán controlar a su antojo hará que haya menos compañías nuevas en la red, habrá menos variedad y hará que el poder se siga concentrando en los gigantes de internet y que haya menos posibilidades para la innovación y para la pluralidad”, dice.

Otro de los puntos más controvertidos de esta nueva ley es que las compañías proveedoras de servicios de internet podrán bloquear o censurar contenidos por cualquier motivo. “Si Comcast y Verizon, por ejemplo, deciden que nosotros no queremos tener sitios que venden armas, pueden bloquear esos sitios. En las reglas anteriores, las compañías estaban obligadas a mantener en sus servidores cualquier página independientemente que estuvieran a favor o contra de sus contenidos. Ahora todo eso cambia”.

Durante la ley anterior, cualquier servicio y cualquier aplicación eran legales dentro de las leyes estadounidenses y nadie podía interferir en eso sin una orden judicial o federal. Ahora esta prerrogativa pertenece también a los proveedores de servicio.

La falta de variedad de internet y una red “más aburrida” serán una de las principales consecuencias a nivel global de la eliminación de la neutralidad de la red en Estados Unidos. Otras de las perdedoras serán las empresas o incluso usuarios extranjeros que alberguen información en servidores de ese país.

“Si una empresa extranjera desea utilizar los servicios de internet estadounidenses para llegar a más usuarios en ese país, puede encontrarse que no tendrá la misma capacidad de distribución de sus contenidos que una empresa local o que un gigante de internet”, dice.

Las posibilidades de entrar en el mercado digital estadounidense, afirma el experto, se harán más difíciles, burocráticas y llevará procesos en los que serán los proveedores de internet quienes tendrán la última palabra. Un efecto similar para las empresas, innovadores, pequeños emprendimientos o aplicaciones que busquen alojar información en servidores estadounidenses: podrían encontrar que la velocidad para acceder a ellos se ralentice o aumente.

La nueva ley, según Singel, constituye “un muy mal mensaje para el resto del mundo, porque muestran cómo las grandes compañías telefónicas pueden dictar a los gobiernos lo que tienen que hacer”.

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