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El caso del espía ruso envenenado en Reino Unido mantiene en vilo el pulso diplomático


Redacción
La Conversación EC
jueves, marzo 29, 2018
El presidente Trump guarda silencio sobre Rusia, las sanciones y Putin. Expansivo en su cuenta de Twitter sobre múltiples asuntos, no ha mencionado al líder ruso esta semana, a quien ha dedicado elogios, pese a considerar a Rusia una potencial rival.

Rusia empieza a accionar la palanca de represalias contra los países que han expulsado a diplomáticos rusos por el caso del espía envenenado en Reino Unido, según El País El ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, anunció que 60 diplomáticos de EEUU tendrán que dejar el país, el mismo número al que Washington castigó, y que el consultado de San Petersburgo tendrá que cerrar.

La respuesta se esperaba desde el pasado lunes, cuando al menos 26 países actuaron de forma coordinada contra Rusia por considerarla responsable del intento de asesinato con un agente químico del espía ruso Serguéi Skripal y de su hija el pasado 4 de marzo en Salisbury (Reino Unido).

El Kremlin lo tachó de “chantaje colosal”. Además de la expulsión de diplomáticos, Estados Unidos había ordenado el cierre del consulado de Seattle y este jueves Moscú ha “retirado el permiso para el funcionamiento en San Petersburgo del consulado general de Estados Unidos”.

“Literalmente, en estos momentos el embajador norteamericano ha sido citado en la Cancillería, donde se le está comunicando el contenido de las medidas de respuesta contra Estados Unidos”, dijo Lavrov.

Los diplomáticos, 58 destinados en la Embajada en Moscú y dos en el consulado general de Yekaterimburgo, han sido declarados personas non gratas y deben marcharse de Rusia como muy tarde el 5 de abril, según la misma fuente.

La tensión entre los países occidentales y Rusia está en niveles que recuerdan a los de la Guerra Fría. El agente tóxico empleado contra el espía en Reino Unido, conocido como Novichok, fue creado por el sector militar soviético hace décadas, aunque Moscú niega rotundamente su participación en lo ocurrido.

Al ataque químico se suma la acusación de tratar de interferir en los procesos electorales de otros países. La injerencia rusa en EE UU, que Moscú siempre ha negado, llevó a Washington a la expulsión de 35 diplomáticos rusos en diciembre de 2016. El presidente ruso, Vladímir Putin, sorprendió al no responder inmediatamente y aguardar a una mejor relación con el presidente electo, Donald Trump, que aún no había entrado en el Despacho Oval.

Sin embargo, en julio de 2017, cuando el Senado estadounidense aprobó nuevas sanciones, Moscú ordenó reducir el número de diplomáticos en 755, hasta quedar en 455, los mismos que entonces Rusia tenía en Estados Unidos.

El presidente Trump guarda silencio sobre Rusia, las sanciones y Putin. Expansivo en su cuenta de Twitter sobre múltiples asuntos, no ha mencionado al líder ruso esta semana, a quien ha dedicado elogios, pese a considerar a Rusia una potencial rival.

Entre tanto, el secretario general de la ONU Antonio Guterres dijo que el mundo se está acercando a una situación parecida a la Guerra Fría, ahora que las tensiones han aumentado entre Estados Unidos y Rusia.

Pero Guterres dijo también que la situación es diferente por dos razones: Hay más actores en conflicto que durante la era de las dos superpotencias y menos canales de comunicación establecidos para evitar que los problemas empeoren.

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