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Tres amenazas falsas de bomba


Juan Tibanlombo
La Conversación EC
viernes, abril 20, 2018
Las fake news, las llamadas falsas, las falsas alarmas han logrado crear un cierto ambiente de incertidumbre, de ansiedad entre la población, ya no solo de la frontera norte sino en las principales ciudades del país. El jueves en Quito hubo tres amenazas de bomba, la primera en una escuela de la que debieron ser […]

Las fake news, las llamadas falsas, las falsas alarmas han logrado crear un cierto ambiente de incertidumbre, de ansiedad entre la población, ya no solo de la frontera norte sino en las principales ciudades del país. El jueves en Quito hubo tres amenazas de bomba, la primera en una escuela de la que debieron ser evacuados decenas de niños. Solo una mente enferma y criminal pudo haberse prestado para tanta perversidad.

Casi inmediatamente, la amenaza fue frente al Municipio de Quito, con una mochila abandonada, y finalmente en la Vicepresidencia. Todo en un perímetro muy bien delimitado. La sola idea de intentar jugar con ese tipo de amenazas en una escuela puede revelar el rasgo de la personalidad de quienes están detrás de esas bromas macabras, si solo fueron falsas amenazas, porque es como si los autores de esas llamadas buscarán generar temor en el centro de la administración pública y en una escuela para ver la capacidad de reacción de las autoridades. ¿Qué mentes tan criminales pueden estar detrás de esas llamadas?

El país no puede ser sometido al terror que se lanzó desde la frontera norte con los atentados macabros contra patrullas de la Fuerza Pública, con el asesinato de cuatro militares y el secuestro y ejecución de un equipo de periodistas de diario El Comercio.

La multitudinaria marcha por la paz, realizada horas después de la última amenaza falsa de bomba, es una prueba de que el país no está dispuesto a dejarse engañar por una campaña de terror. Millones de voces reclamaron paz en Quito, Guayaquil, Ambato, Cuenca, Santo Domingo, en una infinidad de ciudades. Un país de paz que el narcotráfico y el crimen organizado pretenden arrebatar. Y el no permitirlo es una responsabilidad de todos. De la sociedad en su conjunto, de la empresa, de la academia, de los movimientos sociales, de los trabajadores, de las comunidades… Una sociedad unida contra el terror.

La Policía está primero en la obligación de localizar de forma urgente el origen de esas tres llamadas, porque no es usual que en una misma zona se concentren tantas amenazas falsas.

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