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El dinero, la fama y la violencia en el fútbol


Juan Tibanlombo
La Conversación EC
martes, mayo 8, 2018
Muchos clubes se han involucrado en la formación académica de sus jugadores, pero evidentemente hace falta mucho más. El dinero y la fama pueden arruinar vidas muy valiosas. La violencia en el fútbol no es problema solo de las barras sino de la imagen que dan los jugadores a sus hinchadas.

Es un mal que se repite constantemente. A algunos futbolistas, no solo del Ecuador sino de todo el mundo, se les hace difícil manejar fama y dinero. Y parece que es un mal que toca en todos los niveles. En octubre de 2017, con Ecuador ya eliminado del Mundial de Fútbol, Enner Valencia, Joao Plata, Gabriel Cortez, Robert Arboleda y John Cifuente abandonaron la concentración en la Casa de la Selección para irse a un night club, días antes de un partido ante Argentina en el que la Tri debía jugarse al menos el honor.

Ahora hay otros cuatro jugadores implicados no solo en un caso de alteración del orden público, sino de agresión a los policías que llegaban a cumplir su deber. No solo no se conformaron beber con música a todo volumen sino que agredieron a varios uniformados que llegaron a  comprobar los excesos en una supuesta fiesta, en un conjunto de Sangolquí, en las afueras de Quito.

La Universidad Católica, equipo de los jugadores, ya ha anunciado su separación del club, lo que sería insuficiente si la denuncia de los moradores resulta cierta. Resultaría indignante su pretensión de querer jugar con un caso que ha conmocionado al Ecuador, como es el secuestro y ejecución de un grupo de periodistas de diario El Comercio ordenado por alias Guacho que comanda un grupo narcodelictivo en Colombia, en la frontera con Ecuador.

Según la denuncia de los moradores de Sangolquí, estos jugadores que agredieron a un comisario y un grupo de policías en la madrugada del domingo no solo se conformaban con hacer escándalos sino que habrían llegado a amenazar con poner bombas al jactarse de ser familiares de alias Guacho.

Muchos clubes se han involucrado en la formación académica de sus jugadores, pero evidentemente hace falta mucho más. El dinero y la fama pueden arruinar vidas muy valiosas. La violencia en el fútbol no es problema solo de las barras sino de la imagen que dan los jugadores a sus hinchadas.

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