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La adicción a las redes sociales en los niños, ¿cómo se maneja desde la psicología?


Amapola Matute
Universidad Técnica Particular de Loja
domingo, mayo 20, 2018
Cada vez más es necesario conocer sobre el tema para educar a los niños de hoy. Ellos necesitan ejemplos tangibles de autodominio y perseverancia para alcanzar sus logros, no basta con distraerlos con un smartphone cargado de juegos porque soo distraen cerebros aburridos, inactivos y pasivos.

Cuando los padres acuden a la primera cita psicológica con sus hijos suelen hacer aseveraciones claves cómo: “está muy enganchado a las redes sociales, a su celular y a los videojuegos”, ¿cómo lo manejamos?

Desde el aspecto psicológico, la definición más simple y clara de adicción que ofrece el diccionario sobre la palabra adicción: es la dependencia de sustancias o actividades nocivas para la salud o equilibrio psíquico. El término se refiere normalmente al uso de sustancias químicas y nocivas para el organismo, entendiendo por esto las drogas, el alcohol, el tabaco y todo tipo de sustancia que provoca un vicio y deterioro de la salud física.

Existen también las adicciones psicológicas o no químicas cuyo mecanismo está asociado a las conductas del ser humano relacionadas con el trabajo, recreación, alimentación, diversión y ocio. La práctica de este tipo de vicio hoy inicia en edades tempranas; ya en la primera y segunda infancia podemos encontrar niños adictos cuyos incentivos para ejecutar las actividades de la vida diaria son las pantallas y su interacción con ellas.

Cualquier conducta normal que provoque placer puede llegar a convertirse en un comportamiento adictivo, atípico y poco normal en función del número de veces que se repita, a su intensidad y a la forma como llegue a interferir en las relaciones personales, familiares y sociales.

En edades tempranas la interacción con las pantallas provoca una disminución en los niveles de atención; las aplicaciones móviles no requieren concentración progresiva ni elevada, porque permiten que el cerebro se divida en la ejecución de tareas, crean bajos niveles de atención y menor eficacia.

Cada vez más es necesario conocer sobre el tema para educar a los niños de hoy. Ellos necesitan ejemplos tangibles de autodominio y perseverancia para alcanzar sus logros, no basta con distraerlos con un smartphone cargado de juegos porque soo distraen cerebros aburridos, inactivos y pasivos. El cerebro humano está diseñado para tomar decisiones y resolver problemas en todo momento, por lo tanto, frente a la inactividad o poca comunicación puede “engancharse” fácilmente con los problemas no reales, que requieren menor esfuerzo y concentración provocando una sensación gratificante de ejercicio mental que evade la sensación de aburrimiento.

En edades tempranas la interacción con las pantallas provoca una disminución en los niveles de atención; las aplicaciones móviles no requieren concentración progresiva ni elevada, porque permiten que el cerebro se divida en la ejecución de tareas, crean bajos niveles de atención y menor eficacia.

Esto no sucede con la interiorización del conocimiento, cuando un niño está expuesto por sus mismos padres a manera de premio o castigo a una interacción constante a las redes, juegos, pantallas… desarrolla adicción, y las consecuencias pueden ser muchas, empezando por un déficit de atención y problemas escolares hasta trastornos en el sueño, alimentación, ansiedad, depresión y problemas fuertes en la conducta.

La diferencia principal entre una adicción química y psicológica es que la primera se encausa con la suspensión del químico. En la de tipo psicológico, es el ser humano quién debe aprender controlar sus impulsos. En la infancia y adolescencia son los padres los verdaderos llamados (con o sin ayuda terapéutica) a educarlos en el ejercicio de la voluntad, misma que les servirá de muralla en la toma de decisiones trascendentales en su vida.

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