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Solo pensar que los robots decidan quién vive o muere ya es terrible

Andrés Nader
Universidad Casa Grande
miércoles, agosto 1, 2018
Si la tecnología cae en malas manos, la humanidad podría correr peligro.

El programa para desarrollar armas controladas por su propia inteligencia artificial (robots asesinos) parece el extracto de un guión diseñado por Hollywood, pero no es ficción, es una realidad, un proyecto desarrollado por una universidad pública coreana, Korea Advanced Institute of Science and Technology. Más de 50 investigadores de renombre en inteligencia artificial y robótica del mundo se pronunciaron en contra. Los especialistas advierten que la combinación de la carrera armamentista con la inteligencia artificial representa una amenaza para la humanidad.

Los avances de la tecnología son cada vez mayores y sorprendentes. La inteligencia artificial es uno de ellos. Sin embargo, llevarla más lejos es peligroso. Es decir, que lo creado sea capaz de decir frases como ¡Yo no pertenezco aquí! o ¡Yo no soy como ustedes; son la peor especie! Que un robot decida quién vive o quién muere es terrible, de solo pensarlo.

La inteligencia artificial es perfecta con control y conciencia, pero si se va aplicar para hacer el mal y controlar al mundo, es una disconformidad. Todo robot debe tener los parámetros éticos programados. Los creadores no deben esperar que estos se comporten en la forma en la que esperan.

Ningún robot tiene derecho a quitarle la vida a nadie y eso está estipulado desde los inicios de la robótica. Por ello, cualquier persona que quiera hacer robots, en la Internet puede encontrar material bibliográfico sobre los derechos del robot y del ser humano.

La inteligencia artificial se usa a diario. Es una excelente herramienta para el desarrollo de la tecnología y, evidentemente, puede otorgar un gran poder económico con el desarrollo de smartphones a empresas como Apple o Samsung, o a plataformas como Amazon. Facebook, por ejemplo. hace uso de esta tecnología para adivinar intereses e identificar a las personas en las fotos.

Por ello, es preocupante que no existan leyes y regulaciones que castiguen el uso de la robótica en otros fines como el de la guerra. De ahí la necesidad de que los países incorporen a las constituciones temas relacionados con la tecnología y la ciencia.

De la ficción a la vida real, ¿qué tan cierto es?

La máquina Super Aegis II, utilizada en la frontera entre las dos Coreas, es real. Está diseñada para matar y trabaja con sensores que ayudan a detectar a las personas a una distancia de hasta tres kilómetros. Su ajuste es automático o manual, depende de su dueño.

Otra muestra, fue el lanzamiento de una inteligencia artificial de Microsoft vía Twitter, que aprendía de los tuits de las personas. El robot alimentado por odio, se salió de control y terminó siendo una especie de Hitler que quería matar a todos.

Lo relatado parece sacado de una película, pero no, existe. Si la tecnología cae en malas manos, la humanidad podría correr peligro.

En series como Black Mirror (Netflix) se relatan en algunos capítulos la influencia de las tecnologías en la humanidad. En uno de ellos se observa la extraña muerte de una periodista hasta la ejecución de casi 400.000 personas. Asimismo, se ven otros escenarios futuristas como un enjambre de abejas drones usadas por sicarios particulares para dar una lección moral al mundo o a Mr. Robot del mal, un titiritero que maneja a los internautas, facilitándoles una herramienta para focalizar su odio y decidir el destino de los demás.

Otro ejemplo, está en un capítulo de Metal Head en el cuál básicamente los seres humanos corren por su vida porque hay robots militares persiguiéndolos. Imaginar que algo así suceda en la vida real es impensable ¿quién tiene el control para apagarlos si están armados?

Cabe recordar que el físico Stephen Hawking en algún momento advirtió que la inteligencia artificial tiene el potencial para convertirse en el mayor acierto o el peor error de la humanidad. Pero ahora no se están investigando seriamente sus implicaciones. La humanidad debe entender que la tecnología se seguirá desarrollando y ojalá sea para hacer el bien y no como una herramienta de destrucción.

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