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D’Hondt o Webster


Juan Tibanlombo
La Conversación EC
viernes, octubre 5, 2018
La combinación de los métodos D’Hondt, para asambleístas provinciales, y Webster para los nacionales permitió una gran distorsión en el principio de proporcionalidad, como argumentó el CNE en la Asamblea

El 4 de febrero del 2012 entró en vigencia la reforma electoral que estableció el método D’Hondt para la asignación de escaños de los asambleístas provinciales y el de Webster para los nacionales. Casi inmediatamente varias agrupaciones políticas pusieron una demanda de ante la Corte Constitucional que nunca prosperó, porque la fuerza política dominante de esa época mantenía también el control de esa Corte.

Eran los años de mayor popularidad del ahora expresidente Rafael Correa, que absorbió como un pacman todos los grupos y movimientos que se juntaron al rededor suyo en Montecristi, cuando se diseñó una Constitución  a su medida, hiperpresidencialista. Eran los años del RAYA TODO DE PRINCIPIO A FIN o VOTA POR TODO, TODITO.

Eran los años en los que el expresidente era el gran elector y arrastró atrás de sí a la Asamblea a exfutbolistas, expresentadores de Tv, estrellas de la farándula local, todo lo que había criticado cuando llegó a poder la primera vez con un discurso antisistema.

El voto en plancha permitió a la larga a Alianza País acaparar la mayoría en la Asamblea con lo que pasó a ser una suerte de Intendencia de Carondelet, destinada a tramitar todo lo que el Ejecutivo enviaba sin siquiera chistar. Así pasaron más de 10 reformas tributarias para cargar de impuestos a los contribuyentes, mientras el precio del petróleo estaba por arriba de los 100 dólares el barril. El dinero no alcanzaba.

Las minorías quedaron relegadas y la abrumadora mayoría de Alianza País en la Asamblea resultó en una suerte de ficción, gracias al método D’Hondt que aplica una fórmula matemática de divisores continuos (1, 2, 3, 4, 5…) y reparte el total de votos recibidos por un partido o movimiento (entre sufragios en plancha y personales) para el número de escaños de una jurisdicción. En el de Webster la fórmula matemática, para los asambleístas nacionales, divide la votación total para números impares (1, 3, 5, 7…).

Ahora el Consejo Nacional Electoral transitorio propuso que en las reformas al Código de la Democracia se elimine el método de D´Hont y se establezca la fórmula Webster como método de asignación de escaños, porque permitiría a las fuerzas políticas de minoría tener representación de la Asamblea.

La combinación de los métodos D’Hondt, para asambleístas provinciales, y Webster para los nacionales permitió una gran distorsión en el principio de proporcionalidad, como argumentó el CNE en la Asamblea, porque permitió a una sola fuerza política captar todos los poderes del Estado; al convertir a la Asamblea en un intendencia de Carondelet también se eliminó todo contrapeso de poderes, al igual que la independencia de poderes.

¿D’Hondt o Webster? Vale la pena abrir el debate.

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