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Con el método Montessori los niños no hacen lo que quieren, sino quieren lo que hacen


Zoila María Cedeño
Universidad Tecnológica ECOTEC
sábado, febrero 9, 2019
la aplicación del método Montessori pone en el centro del proceso enseñanza-aprendizaje al niño, incentivando la autonomía, la independencia, el aprendizaje auto-dirigido, cuidando las innatas ganas de explorar

Resulta llamativo que, en el presente, varios padres, cuidadores o educadores pretendan guiar a los niños con los mismos métodos y formatos que recibieron ellos en su niñez. Movidos, sin duda, por las mejores intenciones, la mayoría repite los patrones educativos sin cuestionar si la fórmula todavía es efectiva o si puede aplicarse a todos los niños por igual. Frente a esto, vale la pena valorizar otros métodos de enseñanza-aprendizaje que ayuden al desarrollo óptimo en el crecimiento de los niños.

Uno de los métodos más acertados en pedagogía es el Montessori. Las escuelas Montessori surgen en Italia aproximadamente en el siglo XX. Este método, fue creado por María Montessori, quien fue la primera mujer Doctora en ese país. Esta pedagogía enfatiza en la necesidad de favorecer el desarrollo natural de las potencialidades de los niños por medio de la autodirección, la exploración, el descubrimiento, la práctica, la colaboración, el juego, la concentración profunda, la imaginación, la comunicación, entre otros aspectos.

Las técnicas pedagógicas utilizadas en el método Montessori se alejan nítidamente de las técnicas educativas tradicionales, ya que se fundamentan en la espontaneidad, intereses y periodos sensibles de los estudiantes, distanciándose de los sistemas rígidos y basados exclusivamente en el cumplimiento de determinados criterios de evaluación académica. Para Montessori la promoción de la independencia del niño es clave, es decir sus escuelas fomentan naturalmente la autonomía, respetando los ritmos, tiempos y particularidades de ser.

A continuación, se comparan algunas variables que existen entre la educación tradicional y el método Montessori.

Tabla 1: Comparativo de variables sobre el paradigma tradicional y el método Montessori

Variables

Paradigma tradicional Método Montessori
Estudiante El niño forma parte pasiva del sistema de aprendizaje. Recibe instrucción directa de los maestros sobre las actividades a realizar durante el día, con tiempos y ritmos previamente programados.

 

El niño forma parte activa de su sistema de aprendizaje; es el protagonista. Hace elecciones de actividades según las áreas de conocimiento presentes en el salón.
Salón de clases El niño tiene impuesto un espacio concreto de trabajo, donde tiene que permanecer la mayor parte del tiempo. Existen limitados o escasos materiales para el desarrollo sensorial y concreta manipulación. Las paredes de los salones suelen tener colores vibrantes acompañadas con cuadros o pinturas de imágenes infantiles animadas (no reales).

Los estudiantes se integran por grupos de edades iguales o próximas.

 

El niño se mueve libremente a las diferentes áreas de conocimiento, trabajando de forma individual o grupal. Los salones son amplios y acogedores con material multisensorial científico, para la exploración física. Todo el material se encuentra metódicamente ordenado por áreas de conocimiento y al alcance de los niños. Las paredes son de colores neutros, para evitar distracciones innecesarias y lograr que los niños se enfoquen en las actividades. Los cuadros, fotografías o imágenes pintadas en ellas son de carácter real (Ejemplo: naturaleza, animales, personas) acompañando el interés de los niños por explorar todo lo que les rodea.

Los estudiantes se integran por grupos de distintas edades: 3-6, 6- 9…

 

 

Profesores Los maestros tienen un papel central y protagónico, dan instrucciones directas al grupo de estudiantes, dominan y dirigen las clases según programas académicos que marcan contenidos, tiempos y ritmos de estudio.

 

Los maestros guían, representan un vínculo dinámico entre el niño y el ambiente, no tienen un papel protagónico ni central.  Su vestimenta es con colores neutrales, evitan distraer al niño. Manejan un tono de voz moderado y cordial. Un requisito fundamental es la observación científica.
Disciplina Disciplina externas, premios y castigos. Autodisciplina interna, aprenden guiados por su interés. Satisfacción por los logros al alcanzar el dominio de los materiales. Colaboración y cooperación con el grupo.
Deberes y Exámenes Si existen, según cronogramas y periodos establecidos. No existen deberes ni exámenes. Se registran bitácoras de observación por cada área de conocimiento y material científico manipulado y dominado.

Fuente: María Montessori (1949)

El método Montessori ha recibido críticas respecto a la libertad otorgada en sus ambientes; se cuestionan las prioridades de enseñanza o el hecho de que los niños no lleven tarea a casa y no obtengan calificaciones. Sin embargo, se aclara, que la libertad de esta metodología está marcada por los límites establecidos en el ambiente previamente preparado por la guía o maestra. Es decir, todo el material que se coloca al alcance de los niños es científico, planificado, ordenado y metodológicamente responde a un orden que da sustento al modelo Montessori.

Una característica del material es su autocorrección, con el cual los niños pueden probar si acertaron o no en el dominio del mismo, sin necesidad de la aprobación o desaprobación de la guía. Los niños son capaces de notar su error y hacer los intentos necesarios para alcanzar su meta, movidos por su maestro interno (Montessori, 1949), mientras la guía observa y registra cuidadosamente esa dinámica.

Existen alrededor de 150.000 escuelas Montessori (públicas y privadas) en todo el mundo que forman a 3 millones de niños. El auge de este método comenzó hace 30 años y no ha dejado de crecer según boletín AMI (Association Montessori Internationale). En Ecuador existen varias escuelas privadas que incorporan algunos elementos de la metodología. Asentándose en Quito cinco escuelas con la metodología Montessori (fuente de investigación propia).

Los padres, educadores y/o cuidadores interesados en esta metodología, pueden incorporar elementos de la misma en las distintas esferas de acción del niño y la familia, es decir la metodología Montessori es aplicable en casa. Existe información disponible en internet y comunidades de apoyo virtual que ayudan a conocer y adoptar esta metodología que puede trascender a filosofía de vida según algunos testimonios.

En resumen, la aplicación del método Montessori pone en el centro del proceso enseñanza-aprendizaje al niño, incentivando la autonomía, la independencia, el aprendizaje auto-dirigido, cuidando las innatas ganas de explorar. A su vez, propiciando una armoniosa convivencia con todo lo que le rodea al niño, atendiendo tres principios básicos: “Auto-respeto, respeto a los otros y respeto al entorno que nos rodea”.

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